Menú Portada
No me moverán

¿Incompetencia o Rebelión Sindical-CEOE?

Marzo 21, 2011

El Gobierno necesita llevar los deberes hechos a Bruselas el día 24. La Cancillera Merkel y el Presidente Sarkozy lo sentarán en el pupitre y le examinaran. El alumno, de apellidos Rodríguez Zapatero, está estudiando con ahínco. Pero, le queda una lección: la reforma laboral.

Es verdad que ya publicó la Ley de Reforma Laboral el verano pasado (hace más de siete meses), pero no ha rematado la faena. Establecidos los principios queda desarrollarlos. Lo dijo un político de la restauración: “Hagan Ustedes las leyes y déjenme redactar los reglamentos”. No basta con los principios, su aplicación práctica puede desfigurar una Ley o ajustarla más a su espíritu.


En esos reglamentos el Gobierno ha dado baza a los sindicatos. Con la excusa de respetar la autonomía de “los agentes sociales” (léase CEOE, UGT y CC. OO.), ha dejado en manos de las estructuras patronales y sindicales la redacción última de asuntos tales cómo: la estructura de la negociación colectiva; la últractividad de los convenios (es decir, si siguen vigentes para siempre como ahora que han pasado su fecha de caducidad, hasta que se llegue a un nuevo acuerdo); y la relación de los salarios con la productividad y no con la inflación ¡Casi nada! Temas importantísimos en los que el Gobierno abdica en la negociación de estos agentes.

 

Acuerdos indicativos, no obligatorios


El Gobierno debe llevar a Bruselas un acuerdo en estas materias, especialmente en la de ligar los salarios a la productividad, lo que exige descentralizar la negociación colectiva a las empresas o, al menos, facilitar la “cláusulas de descuelgue”. Eso significa que cada empresa pueda acordar sus propias condiciones laborales, independientemente de lo que se pacte en el convenio colectivo sectorial por las cúpulas de los sindicatos y la patronal correspondiente. “Descuelgue” que debe ser fácil y no exigir complicadas negociaciones y el acuerdo de la autoridad laboral; o sea, que los convenios sectoriales nacionales, autonómicos o provinciales, sean sólo indicativos y no obligatorios.


Avanzadas las negociaciones, los sindicatos piden que se les deje intervenir en la regulación del trabajo dentro de la empresa si esa descentralización se produce. Los empresarios dicen que eso va contra el natural derecho de gestión del empresario. El atasco está servido.


Ninguno de estos temas son pacíficos para UGT y CC.OO. Ligar los salarios a la productividad rompe el eslogan sindical: “igual trabajo, igual salario”. Descentralizar la negociación colectiva reduce el poder de las estructuras sindicales, que pasa a los Comités de Empresa. En esto, sus intereses coinciden con los de las estructuras de la patronal. No olvidemos los miles de “funcionarios patrono-sindical” que existen al estilo del extinto sindicato vertical donde había la sección social y la económica. “Funcionarios” que pueden ver disminuidas sus funciones e influencia. Eso no interesa a estos funcionarios que son los que están haciendo el reglamento de la reforma. Es pedirles el harakiri. 

Un sí quiero pero no puedo

Pero el Gobierno necesita un acuerdo y ha pedido un plazo: el 19 de Marzo. Cuando se publique este artículo habrá vencido el plazo y es más que probable que el Gobierno no consiga un Preacuerdo serio; parece que, como mucho, conseguirá que el día 23 haya un protocolo de intenciones para llevar el 24 a Bruselas. Un si quiero y no puedo ¿Se lo aceptará el tribunal examinador? Para sacar el aprobado pelado se lleva una baza: ‘no de de economía, pero si de guerra; se propone encabezar verbalmente la acción bélica contra Gaddafi (¡Quién te ha visto y quien te ve!)’. En esto Sarkozy está interesado, no tanto Merkel ¿le servirá para pasar el examen?

Los sindicatos no quieren ni siquiera un protocolo de intenciones. No lo quieren porque ya experimentaron en las pensiones lo que tuvieron que ceder “por las prisas” para cerrar en una fecha dada. Por eso han pedido un mes más, aunque llevan tres años negociando sin llegar a acuerdos

El Gobierno puede delegar, pero nunca abdicar. Si necesita una solución, para eso tiene el BOE. La debilidad político-electoral de la Presidencia de Rodríguez Zapatero es tal, que hasta sus sindicatos, que viven gracias a las generosas subvenciones oficiales, le plantan cara ¿Hará algo? ¿Tomará el Gobierno el toro por los cuernos ante está rebelión? ¿O es incompetencia…de los sindicatos, la CEOE y… el propio Gobierno?



J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.