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Otras opiniones

In dubio pro reo

Enero 20, 2010

Afirmaba Edmund Burke que no existe mas que una Ley para todos; es decir, la Ley que gobierna todas las leyes, la Ley de nuestro creador , la Ley de la humanidad , de la Justicia, de la equidad: La Ley de la naturaleza y de las Naciones.
 
Convencido por la esclavitud a la que se somete al ser humano al intentar legislar todas las esferas de lo efímero y de lo etéreo, pretendo hacer ejercicio de favoritismo intelectual en defensa de la libertad del hombre con el medio en el que se desarrolla. Y de rechazo perpetuo hacia todas aquellas Leyes que pretendan limitar nuestros derechos individuales.
 
El liberalismo sostiene que cada individuo tiene derecho a vivir su vida como desee, siempre y cuando respete los derechos iguales de los demás. Los liberales defendemos el derecho de cada individuo a la vida, la libertad y la propiedad, derechos que el ser humano posee de forma natural, antes de que fueran creados los Gobiernos. Por ello creo conveniente condenar algunas acciones que realiza la autoridad, como son la censura a la libre expresión de pensamiento, el control de precios, la confiscación de la propiedad y la reglamentación de nuestra vida personal y de nuestra actividad económica.
 

Alarmante patología jurídico-política

El hecho es que cuando se hace una radiografía del  Estado español contemporáneo, se observa una alarmante patología jurídico-política: se aprueban demasiadas Leyes, a veces extrañas Leyes, inútiles disposiciones, normas que se duplican en ese alborotado e inacabado reparto competencial de nuestra Constitución (Arts. 148 y 149).
 
Ése es el problema. Dieciocho Parlamentos y dos Asambleas (de las Ciudades autónomas de Ceuta y Melilla) dan como resultado dieciocho ordenamientos jurídicos con rango de Ley y dos con rango reglamentario. Una auténtica selva normativa. Una tela de araña que rodea el cuerpo del Estado y lo convierte en inoperante, débil y fracturado en la unidad de sus principales factores: educación, sanidad, mercado, subvenciones, medidas económicas…
 
Todo ello conduce en el Estado de Derecho y en la ciencia jurídica a movernos en la ciénaga de la falta de seguridad y de certeza del Derecho; además de hacer esclavo y culpable al ciudadano, por no pagar los impuestos que financian toda esta opresión. ¡Basta ya! , basta ya de mentiras y de incompetencia. 
 
Los individuos crean los gobiernos y les otorgan responsabilidad para proteger sus derechos e intereses. Y no para servir de instrumento de opresión y tiranía para manipular al pueblo.
 

Alejandro Serrano es estudiante de Derecho, Políticas y Económicas