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A renglón seguido

Imputado vestido de seda, investigado se queda

Marzo 16, 2015

No podemos imaginarnos a estas alturas de la película (de la que somos inevitablemente protagonistas), del teatro (del que formamos parte en calidad de actores más o menos secundarios), o de la televisión (con la que interactuamos de forma participativa cada día más) el rostro de la verdad desnuda y descarnavalada de las personas y guiones, alterados para darnos, con cierta sensación de estafa en ocasiones, una apariencia mejor.

Justo es lo que la clase política de mediocres alumnos pretende colocarnos, en nuestro caso la bancada azul del Gobierno y secuaces, en el anaquel de nuestro cerebro, maquillando sus debilidades de conocimientos y actuaciones con intentonas de disfrazar la realidad (pasa lo que cuentan, pero no cuentan lo que pasa) con el único objetivo de perpetuarse en el poder administrándonos desde la distancia –la proximidad al ciudadano les delataría-, y utilizándonos como simples figurantes que les permitan perpetrar sus objetivos, encaminados a saciar sus inagotables tragaderas.

Teñir la realidad

Ahora que tanto nos hablan de emprendedores –el futuro, a juicio de quien no arriesga un euro, está ahí- el mundo de la cosmética tiene un largo camino que recorrer tiñendo la realidad con suaves retoques de palabrería facial; eso sí, tendrá que ir de la mano de la sintaxis y el léxico buscando un buen maridaje químico-gramatical.

Esto obedece a diversas modificaciones de remodelación del discurso estético-político que vienen incorporándose a la información cotidiana gracias a la difusión de los medios de comunicación. Ahí van unas pocas pinceladas de la retórica eufemística practicada por los diversos poderes: rescate bancario –recompuesto en “asistencia financiera” por el sustituto

 
 

de Jesús Puente y José Luis López Vázquez el “Calvo” de Guindos-; troika, no la rusa, (F.M.I., B.C.E. y Comisión Europea) –transformada en “las Instituciones” a petición del gobierno griego-; aumento del desempleo, disminución del consumo –recalificados con la expresión neologista de “crecimiento negativo” por determinados expertos-, etc.. Todas ellas inquilinas de las mismas perreras: “Distintos canes con los mismos collares”.

Distraer la atención del ciudadano

La más reciente ha sido incorporada a través de la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Concretamente la reconversión del concepto de imputado (gruesamente cacofónico para algunos inmersos en bastardos intereses) en investigado –menos agresivo-: “Si la mona se viste de seda, mona no se queda”. Se ha levantado cierta polvareda en el habitado desierto del Derecho: Juristas, Abogados y Jueces. Ante esta neonata controversia propongo un híbrido salomónico que satisfaga a casi todos; o bien “imputigado”, o bien “investado”.

Sospechosamente, o mejor dicho indiciariamente, esta nueva figura legal pretende distraer la atención del ciudadano del asunto tan de moda –nada pasajera visto lo visto- vestido de corrupción, con tallas para todos y para ambos sexos, en una maniobra de protección y deslinde de la posible comisión de un delito –la maldición de la bendita presunción de inocencia- surgida a raíz de la búsqueda de la reedición del mandato de determinados aspirantes del partido del Gobierno, que lo harían en calidad de imputados; mismos que en calidad de investigados formarán parte, con calzador, de las listas atados a un ingenioso cordón anudando la semántica.

Si así no fuera, se tiznarían las suelas de los zapatos de sus ambiciones con el intenso bermellón de las infranqueables líneas rojas, que han sido establecidas para no pisarlas; sí para saltarlas.

 
Paco de Domingo