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No me moverán

Impuestos: nos salva la campanada electoral

Marzo 17, 2014

El informe Lagares, del que tanto se ha hablado la semana pasada, propone una Reforma de la Tributación española. El primer equívoco es llamarle Reforma Fiscal. Primero porque se refiere sólo a los ingresos públicos y no habla de los gastos y la fiscalidad incluye tanto unos como otros. Segundo porque es una propuesta al Gobierno, no es lo que piensan Mariano Rajoy y su equipo.

Al dedicarse únicamente a los ingresos públicos es una propuesta para reformar los diferentes Tributos. No ataca la otra parte de la fiscalidad: los gastos públicos. Por tanto parte de un supuesto: hay que recaudar lo mismo o más para no agravar el déficit público. Toda otra interpretación es ilusoria. Al ser una propuesta, su virtualidad queda sujeta a lo que el Gobierno quiera adoptar de ella.

Afortunadamente hay elecciones, eso salvará al contribuyente medio

Y lo que el Gobierno va a hacer está, afortunadamente, ligado a las elecciones. Lo mismo que al púgil debilitado en el boxeo le salva la campana del ring, al contribuyente le va a salvar la campana electoral. Gracias a ella Mariano Rajoy bajará los tipos máximos del IRPF y exonerará a las rentas de menos de 14.000 euros anuales de pagar. Gracias a ella no aplicará la propuesta de tributar por la vivienda propia, ni eliminará la desgravación por comprarla, mientras se pague la hipoteca. Gracias a ella no subirá el tipo del IVA. Si hiciera lo contrario, para recaudar más, defraudaría a un electorado, el de la clase media, el que le votó en 2011 y el que el PP necesita recuperar.

¿En qué va quedar la Reforma Tributaria? En lo que ya se sabía y se ha dicho antes del Informe Lagares: bajada del IRPF y mantenimiento del IVA. Otro tema que prometió en su campaña electoral el PP, como es la rebaja de las cotizaciones de la SS, queda a Calendas Griegas. Los números no dan para ello.

Entonces ¿Para qué el Informe Lagares?  

Por eso la pregunta es ¿Para qué el Informe Lagares? Primero para ganar tiempo. Esa es la norma maestra de Rajoy. El tiempo todo lo cura, todo lo arregla y si no lo apaña, al menos demora la necesidad de decidir. La segunda razón era para sustentar ante los organismos internacionales con argumentos de autoridad académica porqué hacer una rebaja de impuestos cuando el déficit público no está dominado. La tercera podría ser que después de asustar al contribuyente el Gobierno apareciera como magnánimo defensor del contribuyente medio, frente al ávido recaudador. Ha sido una maniobra de distracción.

Pero no se engañen, para recaudar más lo que tiene que hacer el Gobierno es lo que dice el susodicho informe. Repito, afortunadamente hay elecciones y los tiempos políticos aconsejan a Rajoy no aplicar el Informe Lagares en su totalidad. Es la ventaja de la democracia: para subir impuestos, los gobernantes se lo tienen que pensar dos veces cuando se acercan las urnas; hacerlo puede ser un suicidio electoral; por eso prefieren bajarlos en esas circunstancias. Nos va a salvar la campanada electoral.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid