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Otras opiniones

Humberto Janeiro tiene una pistola para matar gatos

Noviembre 4, 2011

Humberto Janeiro no atraviesa un buen momento. Solo, fané y descangallao, como el mítico tango, el tigre ni ruge ni tampoco goza de muchas simpatías entre los suyos. Y es que desde que se separara de su santa, don Humber fue condenado al ostracismo familiar. Ni está ni se le espera en Ambiciones.

Buscando consuelo a su desconsuelo, Humberto se refugió en Camila Naranjo. Una mujer que simultaneó con la suya propia, Angelita y dicen que otras más. Sin embargo, como el amor todo lo puede, Camila siempre perdonó sus deslices y le cuidó con una entrega encomiable. Se pasaba horas en la cocina preparándole los platos que le gustan para, posteriormente, llevárselos a su casa dentro de tuppers. Pero no sólo se ocupaba de las cuestiones culinarias, también ejercía de chófer y llevaba y traía a su amado al médico y a donde hiciera falta. Y es que el padre de Jesulín, debido a sus problemas de cojera y visión, es mejor que no conduzca, pues hacerlo sería una temeridad.

Cualquier noches los gatos…

A las facetas de cocinera y chófer, Camila unía las de enfermera y esteticién. Era ella la encargada de que su amado tomara la medicación y también quien le cortaba las uñas de los pies y las manos, el pelo, le depilaba las cejas, lo bañaba… En fin, más cuidado, imposible. Sin embargo, un día, descubrió que él se veía con Angelita y le dijo: “¡Ahí te quedas!”. Meses después, compareció en un programa de televisión para explicar que en su relación con Humberto, ella puso las rosas y él las espinas. Además, reveló que en su casa guardaba una pistola de fogueo de su ex.

De todo lo dicho por su compañera de fatigas, a don Humber sólo le importó el asunto de la pistola. A tanto llegó su malestar que no dudó en enviar a la Guardia Civil para que fueran al domicilio de Camila y recuperaran su pistola. Lógicamente, ella se quedó de una pieza cuando abrió la puerta y aparecieron dos agentes de la Benemérita. Tras las explicaciones pertinentes, la Naranjo entregó el arma. Eso sí, con su habitual salero advirtió a los agentes de lo siguiente: “Cuando le entreguen el arma a Humberto, pídanle que les enseñe la otra pistola que guarda en su casa para matar gatos”. Y es que el patriarca de los Janeiro también tiene sus secretos. Sin embargo, para su desgracia, Camila los conoce a la perfección.
 

Por Joana Morillas

jmorillas@extraconfidencial.com