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Los puntos cardinales

Hugo Chávez y los malotes del cole

Octubre 26, 2010

Los españoles estamos acostumbrados a las bravuconadas de Hugo Chávez, más allá del célebre “por qué no te callas”, del que se cumplen ahora tres años, y cuya oportunidad diplomática me sigo preguntando.
 
Últimamente, el paracaidista caribeño nos vuelve a quitar el sueño con el etarra Cubillas y sus campamentos de verano para asesinos. Esta es la vertiente que nos duele más, por cuanto significa que con esta actitud y con nombramientos como el de su Embajador en Madrid, el personaje se ríe de nuestro sistema y, sobre todo, de las víctimas de la banda, dando acogida y protección a nuestro particular “eje del mal”.
 
Pero la capacidad de Hugo para generar tensiones se extiende por los mismos puntos cardinales con los que inauguramos esta sección. Y la principal es su obsesión atómica. Nadie va a discutir aquí las posibilidades pacíficas que se abren para la energía nuclear, suficientemente demostradas. Lo que alarma en las cancillerías es que nos veamos obligados a poner en práctica el dicho popular que suele aplicarse a quien, por su osadía irresponsable, se le teme más que a un mono con una pistola.

Lo mejor de cada casa

La memoria del libertador Bolívar adecuada a los intereses del momento le sirven al presidente venezolano para intentar propagar sus revelaciones a otras latitudes del continente. Hace un par de semanas conseguía en Moscú que Rusia se comprometa a construir dos reactores nucleares de mil doscientos megavatios en una planta del país caribeño.

 
Pero eso sólo era el comienzo de la excursión. A lo largo de los días siguientes, Hugo Chávez era recibido en Teherán por un entregado Mahmud Ahmadinejad. Sólo unas horas después, el avión presidencial despegaba rumbo a Damasco, donde Bashar El Assad oficiaba de perfecto anfitrión. La guinda a ese programa de actividades extraescolares era el desplazamiento a Trípoli para compartir jaima y dátiles con Muammar El Gadaffi. Es decir; los auténticos malotes del cole.
 
En todas las escalas, Chávez ha logrado pleno respaldo a sus aspiraciones atómicas que, de seguir adelante, lograrán abrir una franquicia del temor nuclear en una parte del mundo que ya tiene bastante con los experimentos de esa izquierda hemisférica, que por fortuna hasta el momento se han limitado al campo de la política.
 

Ángel Gonzalo. Redactor Jefe Internacional de Onda Cero