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Mensaje en una botella

Huevos estrellados

Octubre 7, 2010

 

“Si veo a Evo, no me muevo”. Éste debe de ser el eslogan elegido por el alcalde de la capital de Bolivia después del partido de fútbol que enfrentó a su equipo con el del presidente de la República. El equipo del alcalde Luis Revilla, que pertenece al Movimiento Sin Miedo; se enfrentó recientemente al presidente Evo Morales, que milita en el Movimiento Al Socialismo. Pero esta vez el miedo llegó a mover a todos, incluidos los socialistas.

Durante el transcurso del partido de fútbol que enfrentaba a ambos equipos en la Cancha Zapata, Evo Morales decidió tomarse la justicia por su mano después de recibir la patada de uno de sus contrincantes. En ese momento, Morales se acercó al jugador que le había golpeado y le sacudió en la entrepierna un rodillazo de no te menees. De hecho, no puede menearse desde entonces por miedo a que se le descoloque algo de su sitio.

Evo sacó su mal genio en el terreno de juego ante la atónita mirada de sus compañeros de equipo y de los rivales. Ni que decir tiene que los del Movimiento Al Socialismo hicieron la estatua. Pero los del Movimiento Sin Miedo tampoco actuaron de forma distinta. Ese miedo que no tienen, según proclarma el nombre de su partido, apareció fulminantemente e hizo que sus bolsas escrotales se encogieran de tal manera que tuvieron problemas para encontrarlas cuando el árbitro pitó el final del partido.

Criadillas sin salsa

Pasé el balón y recibí, de repente, una patada. Y no fue la primera vez que eso se produjo”, declaró el presidente boliviano una vez disputado el encuentro. El enfrentamiento acabó con el resultado de empate a cuatro goles. También hubo empate a cuatro en expulsiones y tarjetas amarillas. El defensa Daniel Cartagena, que protagonizó la entrada a Evo Morales, aseguró que no tuvo intención de agredir al presidente. Menos mal. Si llega a decir lo contrario es probable que todavía estuviera haciendo horas extra el recogepelotas del estadio… buscando las dos del infortunado Cartagena.

Evo Morales se ha venido arriba en vísperas de esa celebración de la que no estoy seguro de que sea ferviente seguidor: el Día de la Hispanidad, antes llamado Día de la Raza. ¿Coincidencia o intención? ¿Es ese rodillazo en la entrepierna el mismo rodillazo que propinaría el presidente Morales al Día de la Raza y todo lo que rodea a la celebración? ¿O quizá en este caso levantaría con más ganas esa rodilla hambrienta de criadillas sin salsa?

Los huevos de Lucio

Evo Morales se nos aparece como el ejemplo de jugador que logra librarse de la expulsión con una soltura inimaginable. Esa capacidad de incrustar la rodilla entre las piernas del rival y esquivar la tarjeta roja está reservada a unos pocos. Muy pocos jugadores se librarían de ser expulsados si prepararan unos huevos estrellados con la facilidad innata que ha demostrado el presidente boliviano.

Y que conste que pido disculpas por mi ligereza. Emplear el término huevos estrellados, que tan noblemente ha encumbrado al olimpo gastronómico el gran Lucio Blázquez, puede resultar ofensivo. Pero mi intención no es ésa. He tomado prestada la figura de su imitado pero insuperable plato con un único objetivo: demostrar que huevos estrellados hay muchos… pero huevos estrellados de verdad sólo hay unos y están en Casa Lucio. Lo sabemos quienes tenemos la fortuna de haberlos probado. En mi caso, desde que mi amigo Chemy González tuvo a bien llevarme a la Cava Baja.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero