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Mensaje en una botella

Hoy empieza todo

Junio 18, 2014

El ayer no existe. Es una rémora, un lastre para el globo a bordo del que nos proponemos dar la vuelta al mundo todas las veces que sea necesario. Al fin y al cabo, la vida es cíclica según el pensamiento griego. Desde este globo al que hoy nos subimos, podemos ver la Carrera de San Jerónimo engalanada como nunca y con la puerta de los leones abierta como siempre que una magna ocasión lo requiere. Puede gustarte o no la ocasión, pero su magnitud es indiscutible. Poner en duda que la proclamación de un rey es una magna ocasión, es de ignorantes.

Vivimos un fin de ciclo. No sólo en la monarquía parlamentaria española, al frente de la que desde hoy se encuentra el rey Felipe. El fin de ciclo alcanza a otros fenómenos que el Destino caprichoso ha querido reunir en esta encrucijada de caminos que es la vida. Se trata de fenómenos curiosos, inauditos e incluso <strong>paranormales. Hay de todo. Y seguramente habrá público jaleador para todos.

Como Pedro por su casa
 
Hay quienes, habiendo sido elegidos como representantes del pueblo con las reglas de juego de nuestra Democracia, han decidido no acudir a la proclamación del nuevo rey en el Congreso de los Diputados. Me parece mucho mejor esta decisión que la de presentarse en el acto y liarla parda. Siempre que no me gusta una celebración, por las razones que sea, excuso mi presencia en ella. Si no te gusta la fiesta, no vayas. Parece de sentido común, un sentido del que no todos los habitantes del planeta parecen estar provistos.

Hay quienes se quejan de que el Cuerpo Nacional de Policía vaya a pedir a los ciudadanos “que guarden los símbolos republicanos” durante los actos de la proclamación. Quien pide algo, no está ordenando algo. Ya me gustaría a mí que se extendiera la costumbre de pedir en lugar de la de exigir, que a veces corre como la pólvora entre quienes pretenden dar lecciones de tolerancia. En numerosas ocasiones hemos podido ver mareas de banderas y todo tipo de símbolos republicanos en manifestaciones a favor de diversas reivindicaciones, sin que haya sido prohibida la exhibición de esta enseña preconstitucional. Pero la bandera republicana se pasea por esta vasta piel de toro como Pedro por su casa. Y no pasa nada.

Carmen Chacón y Tomás Gómez
 
Un republicano confeso, Alberto Sotillos, se ha convertido en otro de los exponentes del advenimiento de los nuevos tiempos. En este caso, nuevos tiempos para el socialismo español. El vástago de Eduardo Sotillos, antiguo portavoz del Gobierno con Felipe González, es uno de los aspirantes a ser candidato a liderar el PSOE. Sotillos aboga por “refundar el partido para devolvérselo a sus bases”. Entre sus propuestas, destaca que una parte de las próximas ejecutivas federales del PSOE se elija “por sorteo entre la militancia”. Sí, por sorteo.

Ya escribí en un párrafo anterior que entre los fenómenos que marcan este fin de ciclo, hay algunos que pueden considerarse paranormales. Pero también escribía que seguramente habrá público jaleador para cualquier fenómeno. ¿Cómo funcionará el sistema que, en el caso de que Sotillos se convierta en secretario general del PSOE, designe a los dirigentes elegidos por sorteo? Una opción podría ser que una mano inocente vaya sacando bolas con números de tres cifras. Los militantes cuyos tres últimos números del carné coincidan con los números extraídos, serán premiados con un cargo en la dirección del partido.

Un sistema como éste supone una forma revolucionaria de premiar las aptitudes del militante y de garantizar que los mejor preparados ocupen cargos de responsabilidad. Ya imagino a Carmen Chacón y Tomás Gómez sacando las bolas en el sorteo, que indudablemente sería transmitido por las principales cadenas de Radio y televisión. ¿Quién querría perderse semejante hito de la nueva era que nos ha tocado vivir? La política habrá logrado parecerse más que nunca a la vida. Ambas son una lotería.

 
Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero