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¡Qué fuerte!

Horteravisión

Mayo 27, 2010

Mañana se celebra la final de Eurovisión, ese Festival de la canción de los países de Europa que tan grandes artistas dio en sus días de gloria pero, que ahora, casi todo el que va, pasa al olvido instantáneo e inmediato. Esta semana hemos visto en la 2 de TVE la primera semifinal y, a través de Internet, la segunda,  para eliminar y seleccionar a los países que van a participar en la final del sábado en Oslo. Galas interminables, con presentadores híper mega simpáticos por obligación que se esfuerzan en ser divertidos, como si se tratase más de un festival del humor que de un concurso de canciones que es de lo que va en realidad. Para rellenar tiempo se inunda la gala con vídeos absurdos, aburridos e incluso horteras de cada país o de, por ejemplo, cómo se empezó a cantar en el mundo; insufrible vídeo. Quieren ser tan modernos y creativos que les sale una especie de absurdez y surrealismo sin sentido.

Galería de lo espantoso

Y si hablamos de las canciones, que es de lo que se trata, bueno, pues en realidad buenas, buenas, lo que se dice buenas, no hay ninguna, aunque alguna hay que no está mal. En general, todo es un despropósito de hermandad y buen rollo que se traduce en una hortera puesta en escena. Pelos al viento de cantantes femeninas movidos por un ventilador. Esto gusta mucho para los vídeos de presentación y también para el escenario y, la verdad, es que está ya un poco pasado de moda. Hombres musculosos con camisas abiertas hasta el ombligo enseñando sus horas de gimnasio y su depilación definitiva. Humos que salen del suelo como si fuera el infierno o las nubes, no sé muy bien qué, pero si que sé que está muy visto y que es una antigüedad. Vestidos imposibles, horrorosos, que parecen camisones o saltos de cama, llenos de brillos, capas, fuertes colores, lentejuelas, blancos deslumbrantes, transparencias, etc. Y si salen vestidos con un intento de imitación moderna de sus trajes regionales es el colmo. ¿Y qué me dicen de los peinados exagerados? Cardados estropajosos, ondas infinitas y maquillajes sobrecargados. Todo muy sencillito. Vamos ahora con las coreografías. ¿Por qué se empeñan en poner bailarines con movimientos exagerados y aparatosos? He visto desde alas de ángel hasta mariposas. No se puede ser más hortera. Tampoco entiendo por qué se empeñan en ese gasto de confeti en todas las galas.

Anclados en el pasado

¿Las canciones? Pues más de lo mismo, lo de siempre; baladas típicas eurovisivas, intentos de rock, las que parecen de folklore típico nacional y las que son para bailar a las 5 de la mañana en una discoteca. Sólo he visto una canción entre las aspirantes que sea normal, la de Bélgica, con un chico normal, cantando el solo en el escenario con su guitarra y con una canción decente.

Algunos países ya están directamente en la final, como España con Algo Chiquitito, Noruega con chico guapo y canción pasable. Gracioso intérprete y canción la del Reino Unido y luego está lo de Francia que, para mi, es indescriptible e infumable. Luego están las favoritas, como Alemania, que tiene posibilidades, con una canción diferente y también Israel y Georgia con baladas y cantantes guapos.

El problema viene a la hora de las votaciones. Aquí está todo el “pescao” vendido cuando empiezan a darse votos entre si las estonias, serbias, bosnias, bielorrusias, letonas, y lituanas. Es entonces cuando ya no tenemos nada que hacer los demás. Y, pensándolo bien y siendo realista, es casi mejor que no hagamos nada. Lo siento mucho por nuestro representante, Daniel Diges, pero, es lo que le faltaba a España ahora mismo, ganar el festival de Eurovisión, con la que está cayendo aquí que no tenemos dinero ni para pipas, tener que organizar tal horterada con su consiguiente gasto, que pagamos, evidentemente y como siempre, todos los españoles con el dinero de nuestros bolsillos. Así que, que no gane el mejor sino el que pueda permitírselo.


Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com