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Los puntos cardinales

Hollande: El sosiego acaba con un lustro de “grandeur”

Mayo 29, 2012

Se supone que François Hollande debería ser un gran desconocido en nuestro país. Sin embargo, con los datos de su victoria electoral aún calientes, una legión de contertulios radiofónicos se lanzaba a su yugular sin razón alguna y ponía en duda cualquier capacidad política del presidente electo. Por supuesto, se desconfiaba de su liderazgo y de su comportamiento hacia nuestro país. Pero ha hecho falta muy poco tiempo para dejar claro que, respecto de lo segundo, la detención de dos responsables de formación de ETA en su territorio reafirmó que hay políticas transpirenaicas inalterables, al margen del color de quién gobierne en Madrid o en París.

Así que ahí tenemos a un hombre de apariencia gris continuando la obra de sus antecesores y, para colmo, respaldando las reclamaciones de Mariano Rajoy al Banco Central Europeo por el enorme esfuerzo que nuestro país realiza y que el nuevo inquilino del Elíseo reconoce públicamente sin dobleces.

Hollande- Trierweiler, una pareja que dará portadas

¿Qué está pasando, pues, en la capital francesa? ¿Quién es este tipo, bragado en la política municipal, con una amplia experiencia en puestos clave del Partido Socialista Francés y que, además, tiene una inteligente gracia socarrona de la que hace gala en sus comparecencias? Pues es, a juzgar por sus primeros comportamientos, un gobernante austero, que viaja en tren hasta Bruselas y regresa por carretera, muy alejado de la fanfarria y el espectáculo al que nos tenía acostumbrados Nicolás Sarkozy en cualquier lugar al que se desplazase. Con el ex presidente había lugar para la política de alto nivel, para la declaración rotunda, pero también para que las cámaras se volviesen locas con el glamour de la primera dama. Y eso que la pareja de Hollande, la elegante periodista Valérie Trierweiler, va a ofrecer grandes portadas.

En su primer discurso al tomar posesión, François Hollande hablaba de gobernar para todos, en clave nacional y también, visto lo visto, en clave europea. El eje Berlín-París, pues, parece haber sido relegado para general regocijo de quienes nunca han admitido la existencia de núcleos duros en el seno de la Unión. A pesar de ello, es consciente de que hay una potencia que sobresale por encima de las otras, como es Alemania, con la que hay que contar para cualquier iniciativa. Así, mientras Hollande desmonta el eje, nombra primer ministro a Jean-Marc Ayrault, un reputado germanófilo ideal para encauzar la relación entre las dos capitales.

El presidente de la República Francesa actúa con mano tendida y dispuesto a combinar crecimiento con austeridad. Es un europeísta convencido, quizá algo ingenuo con el provenir de los veintisiete socios. Sea como fuere, François Hollande asegura que no escatimará esfuerzos en trabajar sin denuedo por la política y la economía comunitarias.

Como decimos, el camino del nuevo presidente francés acaba de empezar, y ni siquiera ha cumplido los cien días en el cargo. Desde esta sección le deseamos lo mejor, porque si su gestión es la correcta y cosecha los frutos anhelados, todos resultaremos beneficiados.

Desde luego, hay un hecho innegable. Por genética o por convicción, qué mas da, el estilo Hollande tiene muy poco que ver con la fascinación bonapartista de su antecesor, pequeño en tamaño pero de inabarcable “grandeur”.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.