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Los puntos cardinales

Hollande disfruta con el ritmo del “Rock del Elíseo”

Enero 31, 2012

A medida que se acera la fecha de las Presidenciales, Nicolás Sarkozy no para de sobresaltarse cada mañana cuando se desayuna con el resumen de prensa. Después de un proceso de muy alto nivel político, sus rivales socialistas acabaron eligiendo a François Hollande para enfrentarse en las urnas al Jefe del Estado y aspirante a la reelección. Ha pasado el tiempo y ahora Sarkozy es consciente de que el mensaje de Hollande empieza a cobrar fuerza, hasta el punto de superar en más de seis puntos de popularidad al actual inquilino del Elíseo, y a asimilar que quien fuera pareja de Ségolène Royal representa la versión más moderna y capaz del socialismo francés.
 
Los escándalos de Bruni
 
Ni siquiera su entrevista televisada a la nación del pasado domingo, en la que anunció importantes medidas fiscales, ha sido capaz de impulsarle. Muy al contrario, Nicolás Sarkozy ve que cada vez más las encuestas están en su contra. Y, por si fuera poco, ahora se halla inmerso en un escándalo “ganancial”, originado por un amigo de Carla Bruni. Como cantante, la primera dama debería figurar por méritos propios entre las peores de la historia de los registros sonoros, a pesar de que se le supusiese alguna influencia tras haber formado triunvirato con Eric Clapton o Mick Jagger. Carla sigue siendo fiel a sus colegas músicos, sobre todo si son de casa. El rockero patrio por excelencia fue Johnny Halliday, y en la línea sucesoria se ha colocado un tal Julien Civagne. No habría nada del otro mundo en esa buena relación de la modelo presidenta consorte si no fuese porque en los últimos dos años el tal Julien ha sido uno más en palacio, con todas las atribuciones de cualquier persona con responsabilidades en la sede de la República, incluyendo vehículo oficial y despacho.
 
La historia destapada por algunos periodistas del país vecino pone el acento en las relaciones de la primera dama con un organismo de Naciones Unidas destinado a la prevención de enfermedades como el sida o la tuberculosis, una labor de todo punto encomiable. Aunque hay un pero, porque el amigo de Carla, Julien, fue recompensado con importantes sumas por su colaboración con esas campañas a través de un hombre de paja.
 
Se desempolvan las urnas, preparadas para la primera vuelta de abril. Los socialistas galos van creyendo cada día más en las oportunidades de François Hollande. Por el contrario, los partidarios del presidente temen que el deterioro de Sarkozy sea progresivo y desconfían también de las cartas que Dominique de Villepin pueda esconder en su manga. En su día, Nicolas Sarkozy intentó acabar con él. Sin embargo, el galán Villepin salió incólume de la cita con la Justicia y amenaza con acabar siendo la peor pesadilla en las filas de la derecha francesa.
 
Episodios como el de Julien Civagne hacen un flaco favor a las posibilidades de reelección del hombre que abrió las puertas del Elíseo al arte y la modernidad, al rock de un protegido de su esposa que desafina la melodía de la campaña del presidente.
 
Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.