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Mensaje en una botella

Hola, soy Edu. ¡Feliz Navidad!

Julio 3, 2013

Nadie está a salvo desde que Eduard Snowden ha decidido irse de la lengua. Según sus confesiones, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) va más allá de lo que describen los libros o las películas. Resulta que la NSA espía a todo el que se pone por delante y ese espionaje ya no se limita a las llamadas telefónicas: los correos electrónicos también son interceptados. Estamos acabados.

Snowden, antiguo agente de la mencionada NSA y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se ha liado la manta a la cabeza y ha cantado la traviata. Sus confesiones han dejado al descubierto la indefensión en la que se encuentran los ciudadanos de Estados Unidos, que ya no sólo es la nación más poderosa del mundo: ahora es también la más espiada. O eso parece, a tenor de lo que ha contado Snowden.

Los tentáculos del espionaje de la NSA alcanzan también a la Unión Europea, según las confesiones del antiguo agente que se ha convertido en el peligro público número uno en USA. ¿Qué puede estar dispuesto a contar Snowden hasta el extremo de sembrar de inquietud la Casa Blanca? ¿Qué puede saber este hombre que acaba de cumplir 30 años y que sostiene que en su país se vive en “estado de vigilancia”?

Medusa

Si los estadounidenses están siendo vigilados, no hay que ser un lince para sospechar que no son los únicos en el mundo. Aquí pasa como cuando, al mirar hacia los planetas del universo, afirmas sin sombra de duda: “No estamos solos”. Los norteamericanos no están solos en el universo de los espiados. En esta sociedad de la información ya hay millones de personas que acceden desde su smartphone a un volumen de información incalculable. En el siglo actual hay muchas personas capaces de obtener valiosa información desde sus ordenadores personales, sin moverse de casa. ¿Qué no serán capaces de hacer los servicios de inteligencia de cualquier país?

Nadie está a salvo. Las garantías de la privacidad de las comunicaciones pueden saltar por los aires en manos de un experto informático con la misma rapidez con la que abrimos el envoltorio de un caramelo. Esta terrible afirmación no tiene como objetivo asustar a los lectores. El objetivo es compartir con los lectores una reflexión sobre la realidad que nos ha tocado vivir en esta era de asombrosos avances tecnológicos que conlleva, inevitablemente, asombrosos peligros tecnológicos.

Eduard Snowden ha decidido irse de la lengua y luego ir buscando refugio, presentándose al estilo del niño de Vodafone: “Hola, soy Edu. ¡Feliz Navidad! ¿Me das asilo?” Y mientras iba buscando un lugar en el que esconderse, los tentáculos de la NSA no han dejado de moverse ni un segundo. Son como los cabellos de Medusa, el terrible monstruo femenino de la mitología griega que poseía el don de convertir en piedra a quien osara mirarla de frente. Una vez más, Grecia iba por delante: estos espías van a dejarnos de piedra.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero