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Atando cabos

Hipocresía Taurino Catalana

Julio 7, 2011

Es todo tan evidente que el hecho de explicarlo casi roza el ridículo. La clase política y gran parte de la sociedad catalana sufre una especie de esquizofrenia taurina que les hace “condenar y prohibir” las corridas de toros pero “proteger y alabar” los Correbous y las numerosas fiestas tradicionales de Cataluña que tienen al toro como protagonista. Aunque se niegue, la razón también es bien sencilla: prohíben los toros porque consideran que es algo “español”, “nacional”, un símbolo del que quieren huir. El argumento no deja de tener una enorme dosis de desconocimiento. Si no que se lo pregunten a los franceses, mexicanos, colombianos, etc…

El consabido debate toros si, toros no, además de manido, es absurdo. O te gustan, o te gustan mucho, o no te gustan nada o permaneces en un indiferente respeto. Lo intransigente es querer regular todo, prohibir todo, no respetar a quien respeta, prohibir por prohibir. Esta misma semana el Parlament de Cataluña volvió a confirmar la prohibición. CiU, el partido Socialista de Cataluña, ERC, ICV y Solidaritat evitaron que prosperase la proposición de ley del PP que buscaba dar una moratoria, hasta el 2015, a la prohibición de las corridas de los toros en Cataluña. Ya ni siquiera por una cuestión económica. Las indemnizaciones a pagar por el cierre de la Monumental de Barcelona son muy elevadas, y no parece que la Hacienda Pública este en condiciones ahora para semejantes dispendios.

A los “correbous” que ni los toquen

La hipocresía de la clase política catalana en este asunto se muestra evidente cuando con el argumento de la protección del animal, lo que se protege es a los “correbous”.


Las fiestas populares tradicionales, realizadas en Cataluña. Los numerosos y diferentes encierros de toros, vacas o vaquillas. Entre los diversos tipos de correbous que se realizan, destacan el bou embolat, es decir el toro embolado. Aquí se ata al animal por las patas y el rabo, inmovilizado, para ponerle antorchas o bolas inflamables en los cuernos. Luego se suelta por las calles y se les marea pertinentemente. Esta variante es común en municipios como Amposta. Otros tipos de correbous son el capllacat, o toro ensogado típico de municipios como Cases d’Alcanar. Aquí se atan cuerdas a los cuernos por medio de las cuales los toros son arrastrados por las calles. Por último, otra de las modalidades con éxito es el llamado bou al mar donde el toro termina en el agua. Estos “espectáculos” carecen en la actualidad de reglamento, algo que no ocurre con las corridas de toros.

Los correbous son un bien protegido en Cataluña. Las corridas de toros hay que prohibirlas porque supone un mal trato al animal. La protección animal, salvo escasas excepciones, es la coartada perfecta para la hipocresía de la clase política catalana.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio