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¡Qué fuerte!

Hipocresia catalana

Febrero 2, 2012

Esta semana, con tanta reforma del Gobierno, tanto anuncio de cambio aquí y allá, tanta solución anticrisis, y tanto paro, hay una cosa de la que a penas se ha hablado y es el anuncio de que CIU dará vía libre a los “correbous”.

Vamos por partes. CIU es el partido que se unió a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña con el argumento de evitar el sufrimiento del animal. Ahora, este partido pretende aliviar las condiciones para la celebración de este acto taurino, incluso dejará de castigar algunas prácticas que, hasta ahora, eran denunciables en este tipo de actos. Tanto es así que el Gobierno Catalán ya ha dado a conocer el nuevo reglamento que dará rienda suelta a los “correbous”. Prácticamente no habrá condiciones para que se puedan celebrar.

Falta de coherencia

Tendríamos que recordar, llegados a este punto que, en julio del año pasado, el Parlamento Catalán abolió las corridas de toros a partir de 2012 y que ahora permite, sin excepciones ni reglas, los “correbous”. Evidentemente, estamos ante una falta de coherencia y cordura política. ¿Deberíamos pensar que se ha producido un cambio de opinión, que se lo han pensado mejor y que , al igual que permiten una fiesta taurina determinada, volverán a permitir la otra que eliminaron de un plumazo?

No. No se hagan ilusiones porque no. Queda demostrado claramente con esta actitud que sus argumentos fueron falsos y que no tuvieron justo lo que tienen los toreros para plantarse delante de un toro. para decir a España entera que se cargaban la fiesta nacional precisamente por eso, por ser nacional.

Y ahora, tampoco tienen lo que tienen los toreros para entrar a matar, para decir que esta fiesta si la permiten porque es una cosa de ellos, catalana, y en este caso el animal no sufre, no siente y no padece mientras se le arrastra con una soga y se le colocan astas de fuego en sus cuernos, eso si, no se le mata. Resulta entonces que aquellos argumentos que defendían como animalistas para erradicar una práctica, ahora se convierten en identificativos para defender una permisividad.

Esto no hay quién lo entienda, no el cambio de postura, sino que se crean que somos tontos y nos traten como ignorantes. Ya no se trata de esta lucha continua, feroz y exacerbada por desmarcarse de España, sino por esas teorías y creencias absurdas con las que pretenden convencer al resto del mundo de que son diferentes a los demás, cuando lo único que consiguen es provocar la carcajada general contra gente que está por encima de estas polémicas y que no tiene por qué pagar las patochadas de sus políticos.

Este tipo de cosas, las historias con las denuncias por rotular en castellano y no en catalán, la eterna lucha por la supremacía de su lengua y, si me apuran, casi por la abolición de la de todos, en realidad, son factores que se ponen en su propia contra, es echar piedras sobre su propio tejado. Lo que no se puede es estar chupando de la teta de mamá España y luego renegar de ella, aunque la pela sea la pela, porque eso es de hipócritas.

Rosana Güiza
rguiza@extraconfidencial.com