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Mensaje en una botella

¿Hijo de emigrantes y de derechas?

Marzo 11, 2015

El Destino quiso que viniera al mundo en Sevilla cuando a Franco apenas le quedaban diez años de dictadura. Andalucía fue el lugar al que emigraron mis padres desde Extremadura, en busca de una oportunidad para construir su vida. La ciudad del río Betis los acogió con el calor y la luz que distingue a esa tierra, tan habituada a superar contratiempos como a mantener la sonrisa. Esa sonrisa, criticada por quienes se aferran al tópico de que los andaluces son unos vagos, bien puede ser la sonrisa de la esperanza que tan necesaria es cuando vienen mal dadas. Y ahora que vienen mal dadas, muchos de los que critican la alegría andaluza son los mismos que lamentan no haber aprendido a sonreír frente a la adversidad.

Apenas diez años después de venir a este mundo, coincidiendo con el final del franquismo, mis padres emigraron a Madrid con el dolor de corazón que les supuso abandonar su querida Sevilla. Soy, por tanto, hijo de emigrantes del sur, de la Andalucía en la que esta semana próxima se celebrarán elecciones democráticas. Ahora hay elecciones: cuando mis padres emigraron de allí, no votaba ni Dios. Entre otras razones, porque Franco se había arrogado la potestad de considerarse caudillo por la gracia del Señor e incluso Dios parecía tener que aplaudirle.

Yo no votaré en las elecciones del 22-M porque estoy censado en Madrid. Pero si tuviera derecho al sufragio, votaría al partido que mejor me representara. Por ejemplo, a uno de los tres que actualmente tienen representación en el parlamento autonómico. Canal Sur TV ofreció este lunes pasado un debate en el que participaron los candidatos de estas tres formaciones políticas: Susana Díaz, Juanma Moreno y Antonio Maíllo.

Ni más ni menos

El señor Maíllo, candidato de IU, se dirigió en un momento determinado del debate al señor Moreno, candidato del PP, con estas palabras: “No entiendo cómo un hijo de emigrantes puede ser de derechas”. Me propongo humildemente dar una explicación al señor Maíllo porque yo sí entiendo por qué un hijo de emigrantes puede ser derechas. La explicación es sencilla: porque vivimos en Democracia y cada uno puede votar libremente a quien mejor le parezca, sea de derechas, de centro o de izquierdas. Da igual de quiénes descendamos: lo que importa es adónde vamos. Cada ciudadano español elige libremente cuál de las opciones democráticas es la que mejor representa sus ideas. Por eso, señor Maíllo, un hijo de emigrantes puede ser derechas.

Cuando en 1978, recién llegados a Madrid procedentes de Andalucía, unos emigrantes como mis padres votaron la Constitución y decidieron aprobarla; abrieron paso a la Democracia y dejaron atrás la dictadura. Desde entonces, los hijos de emigrantes pueden ser de derechas, de centro o de izquierdas. En un régimen autoritario, un hijo de emigrantes no podría elegir porque nadie podría elegir. Estoy convencido de que el señor Maíllo prefiere vivir en Democracia. Yo, por si queda alguna duda, aclaro que , rotundamente.

Me gusta saber que un hijo de emigrantes puede ser de derechas, de centro o de izquierdas. Me gusta saber que un hijo de emigrantes tiene el mismo derecho a elegir que el que tienen los demás hijos. Ni más ni menos derecho: el mismo. Siempre agradeceré a mis padres que votaran en 1978.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero