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Atando cabos

Herencia envenenada

Septiembre 21, 2011

Fue el término elegido por el presidente del PP, Mariano Rajoy, en la última sesión de control en el Congreso de los Diputados. Y será algo recurrente en la precamapaña y campaña electoral de los populares. La peor herencia económica de la democracia. Con la que previsiblemente le tocará lidiar a Rajoy en pocos meses. Algo que incluso se le podrá volver en contra porque esa herencia pasará automáticamente a formar parte del patrimonio de Rajoy desde el mismo momento en que sea investido Presidente del Gobierno.

En cualquier caso, Mariano Rajoy, no quiere dejar de recordarlo. El último cara a cara entre Zapatero y Rajoy no fue en absoluto de guante blanco. Algo que sorprendió incluso al Presidente del Gobierno pensando que iba a tener una despedida del Congreso como la que tuvo hace unos días en el Senado. En esta ocasión Rajoy quiso dejar su impronta. Ya no se volverán a enfrentar en el hemiciclo. La próxima legislatura habrá otro Presidente y otro líder de la oposición. Por eso llevaba la intervención preparada.

Los siete pecados capitales de Zapatero

Y hasta siete lecciones enumeró el líder del PP, Mariano Rajoy, que, en su opinión, ha dejado José Luis Rodríguez Zapatero para la posteridad. Rajoy afirmó haber tomado buena nota de todas ellas y actuará en consecuencia si es que finalmente gana las elecciones y llega a La Moncloa. Los siete pecados capitales de Zapatero:

A saber:


1.- Hacer un buen diagnóstico y no engañar.

2.- Gobernar con un plan y no a golpe de ocurrencia, ni de improvisaciones.

3.- No generar falsas expectativas. Todavía resuena aquella frase que pronunció Zapatero en Nueva York: “estamos en la Champions League de la economías mundiales”

4.- Hacer previsiones razonables. Para no tener que modificarías continuamente.

5.- No gastar lo que no se tiene

6.- Hacer reformas y no vivir de la herencia y de la inercia

7.- Y No gobernar por Decreto-Ley

 

Rajoy no quiso limitarse a desearle suerte a Zapatero, que también lo hizo en el final de su intervención, dejo negro sobre blanco lo que considera su herencia: cinco millones de parados, deuda galopante, falta de confianza y recortes sociales. El presidente del Gobierno, que esperaba un tono menos amargo para esta última comparecencia, defendió su gestión con lo única evidencia que tiene a mano: “El combate ha sido durísimo contra una gravísima crisis y el Gobierno ha afrontado su responsabilidad para preservar al máximo la cohesión social y garantizar que la moneda común pueda seguir adelante”.

Al terminar, ambos, expresaron su confianza en los españoles para salir de la crisis. Y Zapatero abandonó el hemiciclo como ese ciclista gregario que acompaña a su líder cerca del final de la carrera. Tras la ovación de despedida de los suyos, Alfredo Pérez Rubalcaba se levantó de su escaño y le acompañó mientras caminaba abandonado el plenario. Rajoy permaneció sentando pensando, quizá, en el antídoto de ese veneno heredado que ha dejado Zapatero.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio