Menú Portada
Otras opiniones

¿Hemos de seguir pagando los contribuyentes el desastre de TVE?

Julio 2, 2014

En octubre de 2012, escribí una columna que titulé: “¿Justifica su existencia TVE a cambio de lo que nos ofrece a los contribuyentes?. El Partido Popular llevaba varios meses al mando de TVE y de Radio Nacional de España. Sin embargo, los cambios habían sido mínimos. Y no me refería a los cambios de personas sino a que la concepción seguía siendo la misma. Ésta era una prueba más de que el Partido Popular estaba desencantando a sus votantes: no tenía banquillo. Cuando los votantes esperaban que este partido proporcionase grandes técnicos, iban percibiendo, cada semana, que es un partido como los demás, plagado de mediocres.

TVE sigue manteniendo el mismo marco equivocado que ya los norteamericanos criticaron en la prensa y en libros hace cuarenta años: las noticias resaltaban lo que ocurría en el corredor Washington-Nueva York y dejaban en muy segundo término el resto de la nación. Aunque entonces sólo había tres grandes cadenas de televisión privadas- la CBS, la NBC y la ABC-, sus directivos fueron sensibles a las críticas y comenzaron a difundir programas que sirvieran para atender a todos los Estados. También es verdad que había periodistas extraordinarios en la prensa escrita que sabían reflexionar sobre esta cuestión. Son los que nos faltan aquí. En España se impuso hace tiempo, y ahí sigue, el corredor Madrid-Barcelona. Y la cadena de televisión pública, la Public Broadcasting System, fundada en 1969, sí justifica las contribuciones que la sostienen. Por eso las encuestas constatan que la PBS es la institución más confiable de los Estados Unidos.

TVE nos cuesta demasiados millones a los contribuyentes. Y todo, ¿para qué? Para beneficiar a los políticos y a las productoras. Luego, cuando aparecen en la prensa los grandes déficits de este juguete político tan caro, empiezan a cacarear lo de “servicio público”. Este sintagma, que tan querido es para los partidos que se dicen de izquierdas, también les resulta útil a los políticos del Partido Popular. ¿Y cuando los medios publican los excesos de TVE, como el derroche que significó la cobertura de la Final de Lisboa? Miran para otra parte. ¿Y cuando dimite el Director de Televisión, Ignacio Corrales? Pues quieren distraernos a los contribuyentes con el nombramiento de otra cara conocida, José Ramón Díez. Corrales estaba especializado en productoras. Ya se ha notado. Y mucho. A Díez le presentan como especialista en retransmisiones de Juegos Olímpicos. Es decir, en derroches. Y mientras tanto, las informaciones que nos llegan de RTVE no pueden ser más inquietantes: déficit y más déficit. ¿Cuántas becas podrían recibir los estudiantes con el presupuesto de esta televisión? ¿Y cuántas ayudas para que las parejas jóvenes puedan tener hijos? 

El poder redistribuidor que un Gobierno debe ejercer

La actual estructura y funcionamiento de RTVE es una antigualla. En Estados Unidos se dieron cuenta de que también lo era el corredor Washington-Nueva York. Alguien puede argumentar que en el eje Madrid-Barcelona es donde invierten las multinacionales. O sea, que quieren dar a entender que sólo pueden existir Madrid y Barcelona como sede de esas corporaciones. Idealmente, no, pero realmente sí. Y la versión que ofrece TVE de España es reduccionista también de hecho. Efectivamente, si las ciudades que desbordan en TVE son Madrid y Barcelona, las demás quedan en muy segundo lugar.

Los políticos se quejan de lo desprestigiados que están, pero ¿qué partido ha pedido que las industrias extranjeras consideren que también pueden establecerse en lugares del resto de España (que es muchísimo resto)? Ninguno, que yo sepa, porque si hay algo que falte a los partidos políticos españoles es pensar sobre los problemas estratégicos de España. Alguien podrá decir que de atraer industrias ya se encargan las Comunidades Autónomas, que para eso tienen oficinas en el extranjero. Sí, pero al Gobierno que hemos votado los españoles le corresponde sacar la cara por todas las Comunidades. No sólo en economía; también, en información.

Lo que les falta a demasiados profesionales de la política es una concepción filosófica de lo que es el poder político. Si leyeran más, sabrían que Gustavo Bueno distingue y justifica no sólo los tres poderes- Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, sino seis más: Gestor, Planificador, Redistribuidor, Militar, Federativo y Diplomático. Desde luego, los gestores de TVE han arrojado el desastroso resultado del ERE de hace unos años. Ignoramos qué planificación tiene el nuevo responsable de TVE para los próximos años. Y en cuanto a redistribuir la información, ya he adelantado que seguimos en las mismas.  Así como el poder político fija impuestos y exacciones a los sujetos o instituciones y redistribuye lo recaudado, también los contribuyentes tienen el derecho a exigir una información bien redistribuida. Si no, están pagando a cambio de algo que no quieren. Por tanto, la filosofía de base de los responsables de TVE es responder a las necesidades informativas de todos los contribuyentes, no sólo de una parte. Mientras no logren esto, lo demás son adornos, cuando no despilfarros. Y en la historia de TVE sobresalen las historias de despilfarros del dinero que ha recibido de los contribuyentes a través del poder político.

Una “lottizazione” a la española

También RTVE recuerda mucho la llamada “lottizazione” italiana. El argentino Martín Granovsky explica así el origen amplio de este reparto o “loteo”, como él lo denomina: “Durante casi toda la posguerra gobernó una coalición de democristianos, socialistas, republicanos, liberales y socialdemócratas. Entre todos se repartieron el Estado. La llamaron “lottizazione”, loteo. Uno se quedaba con el INI, otro con la ayuda al Mezzogiorno, otro con la RAI, aquél con la ayuda exterior… El aparato daba puestos, buenos sueldos del Estado para bancar la actividad política de los cuadros y, sobre todo, acceso fácil a los empresarios, contratistas inevitables del Estado. La sociedad comercial de los partidos diluyó las diferencias entre ellos y produjo en los italianos un sentimiento de que los políticos eran todos iguales. Todos chantas. Tutti ladri”.

Después, y durante mucho tiempo, la primera cadena de la RAI fue para los democristianos; la segunda, para los comunistas. Desde hace muchos años, RTVE se la han repartido los catalanes y todos los demás. Y así sigue. Y seguirá. ¿O es que Leopoldo González-Echenique, presidente de RTVE representa garantía de algo? A ver, que nos lo expliquen. Y en cuanto a Díez, no anima mucho pensar que él fue el Director de Comunicación de la Campaña de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos para 2012. ¡Qué horror de campaña!. ¡Qué fracaso! ¡Qué chapuza!.

Parece que el PP no está dispuesto a cambiar la situación. Los internautas que dispongan de tiempo pueden estudiar la parrilla de cada día de la semana en la 1 y en la 2. No sólo los presentadores; también harán bien en examinar los corresponsales que ha habido y hay. Y las productoras de programas. Y los deportes. Y el tiempo. Y así sucesivamente. Ya verán cómo llegan a resultados muy interesantes e importantes.

¿Por qué los Centros Territoriales de TVE no se turnan para emitir los Telediarios de fin de semana?

Pienso que no hay una razón sólida, si no es mantener una tradición muy discutible, para que el Centro Territorial de Cataluña de TVE emita indefinidamente los telediarios de fin de semana. ¿Es que no hay periodistas en los otros Centros Territoriales capaces de hacerlo igual que los de Cataluña? Pienso que sí y que habría que dividir equitativamente la elaboración de estos telediarios entre los distintos Centros. Tal como está ahora la situación, repito que me parece una antigualla. ¿Y a esto lo llaman «servicio público? ¿Y para esto hay un Consejo de RTVE? ¿Cuándo van a pensar los responsables de los partidos en los contribuyentes? Claro que quiero defender a los periodistas. Pero ¿por qué los contribuyentes hemos de pagar con nuestros impuestos los beneficios de las productoras y los excesos de los responsables de RTVE?

           
Felicísimo Valbuena