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Mensaje en una botella

Hay una carta para ti

Noviembre 25, 2015
cartero

La Policía Nacional ha detenido este miércoles en la localidad alicantina de Alcoy a un antiguo cartero por haberse apropiado de 3.200 cartas entre los años 2004 y 2014. El detenido, que trabajaba hasta hace unos meses en la oficina de Correos del municipio valenciano de Ontinyent, había guardado las cartas en el trastero de su casa. Ahora tendrá que responder por los delitos de infidelidad en la custodia de documentos y violación de secretos.

Hay formas mucho más elegantes, y nada delictivas, de demostrar devoción por las cartas. Recuerdo el programa Hay una carta para ti, presentado por Isabel Gemio desde 2002 hasta 2004 en Antena 3, que contaba con la participación de cuatro carteros. Estos emisarios llevaban cartas que eran invitaciones para acudir al plató, sin que ofrecieran más detalles del motivo ni del remitente.

Los productores del espacio, que fue uno de los mejores trabajos televisivos de Isabel Gemio, acertaron con el nombre que le pusieron porque todavía hoy es recordado. Pero el nombre del programa se ha convertido en una frase en desuso, porque actualmente casi nadie recibe cartas. Sólo facturas, notificaciones o formularios elaborados por un ordenador.

Armados hasta los dientes

El buzón era antes un lugar de peregrinaje y de ilusión porque daba pie a que alguien recogiera el correo mientras anunciaba: “¡Hay una carta para ti!” En caso de que vivieras solo, era el portero quien pronunciaba la frase. Y en el supuesto de que no hubiera portero, tú no podías reprimir la frase en voz alta o para tus adentros. ¡Había una carta para ti!

Ahora hay pocas cartas para ti. Y para mí. El correo electrónico se ha convertido en el veloz transmisor de palabras que va enterrando los sobres. Cuántas veces hemos recordado esos tiempos, no tan lejanos, en los que las cartas llegaban a nuestras manos y hacían temblar de emoción nuestros dedos. Cuando abríamos un sobre era como si abriéramos una sorpresa, un anhelo, un deseo o una quimera. Las cartas eran el último refugio de la esperanza.

Ahora vagamos por esta sociedad de la información, armados hasta los dientes de tecnología y leyendo en un smartphone la última carta recibida que inmediatamente habremos olvidado o directamente habremos enviado a la papelera. Leemos y borramos cartas utilizando un solo dedo. Nuestras esperanzas de desvanecen con un índice o un pulgar a la misma velocidad a la que se escapa un sueño. Si Calderón de la Barca fuera reclutado por el Ministerio del Tiempo, no tendría más remedio que reescribir sus versos sobre la vida y los sueños.

Black Friday

Ya no hay marcha atrás. Las cartas de puño y letra son especies en peligro de extinción. Por más que nos empeñemos en intentar salvarlas, están condenadas al fuego del olvido. Esas emociones que transmiten las palabras sobre un papel recién extraído del interior de un sobre son ya parte del pasado. Eran algo corriente hace apenas unos años. Ahora son algo extraordinario, excepcional, insólito, inusual y extravagante.

Ahora es más frecuente que los envíos postales no sean cartas, sino productos comprados por internet. Entre este Black Friday y este Cyber Monday que llegan dentro de unas horas, miles de empresas harán miles de envíos por correo. Es una gran oportunidad para comprar productos rebajados de precio y es una gran ocasión para comprobar que las cartas son ya el segundo plato del correo.

Mientras se consuma la desaparición de las cartas, no sería mala idea deleitarnos con las que aún recibimos. Acariciarlas, olerlas, leerlas y repasarlas puede servirnos para almacenar recuerdos en nuestra mente. Porque esas cartas que todavía hoy forman parte de nuestra vida, se perderán algún día como lágrimas en la lluvia.

Juan Diego Guerrero dirige Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero