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¡Qué fuerte!

Hay que predicar con el ejemplo

Diciembre 27, 2012

Una de las tradiciones televisivas del año es, sin duda, el discurso de Navidad del Rey. El año pasado tenía un poco más de morbo y se esperaba con más ganas, sobre todo, por ver que iba a decir el monarca sobre la implicación de su yerno, Iñaki Urdangarín, en toda una trama de corrupción al estilo de los mejores mafiosos de las películas de Hollywood. También se esperaban sus comentarios sobre la crisis pero, no cabe duda de que el morbo estaba servido con el tema del marido de su hija Cristina. Este año la única expectación era volver a verlo tras su última operación. Pero parece que, según pasan los años, lo que diga nuestro Rey va perdiendo, si no importancia, al menos interés. La audiencia que tenía hace años este espacio televisivo era muy superior a la de cualquier final de la Champions en la que jugara un equipo español. Ahora ya no interesan tanto las palabras, siempre iguales en los últimos años, de Don Juan Carlos. El ciudadano está desencantado, harto de oír pedir austeridad y no verla en los que la piden. Desilusionados sabiendo que el monarca pedía justicia ante la corrupción sabiendo que esa noche tenía cenando en la misma mesa al que ha robado sin piedad a los españoles, su yerno. Tiene que ser difícil pedir sin poder dar ejemplo, muy difícil, o quizás no tanto.

El protocolo de Artur Mas

Uno de los que contribuyeron a la bajada de audiencia del discurso del Rey fue Artur Mas. Cosa que era de esperar y nada extraño teniendo en cuenta que el día de su investidura como Presidente de la Generalitat tapó, sin ningún pudor, con un telón negro, el retrato de Don Juan Carlos. Hace dos años, se repitió la misma escena y en el mismo escenario pero con el retrato detrás. Este año dice que se ha tapado por una decisión del departamento de protocolo de la Generalitat. También ha dicho que no vio el discurso porque estaba reunido trabajando en la formación de su nuevo gobierno. ¡Y nosotros vamos y nos lo creemos! O eso es lo que se cree el señor Mas. Algo incomprensible, que tenga valor para hacer este tipo de cosas pero que luego no sea consecuente con sus actos y mienta para justificarlos. Lo mismo de incongruente que, con toda la parafernalia del independentismo que ha montado, convocando elecciones dos años después para reafirmarse y conseguir el efecto contrario y renegando de España, haya prometido la Constitución en su toma de posesión. Porque por mucho que tape al Rey, por mucho que reniegue de España y de ser español, ha prometido la Constitución. Y eso tiene un gran significado, prácticamente el mismo que jurarla pero sin el matiz religioso que implica el juramento. Es curioso, otro caso más en el que se pide sin dar ejemplo.

Rosana Güiza Alcaide

rosanaguiza@extraconfidencial.com