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Mensaje en una botella

Hay que hacerlo sí o sí

Marzo 12, 2014

Ya no hay dudas. La disyuntiva no existe. La incertidumbre ha terminado. Toda elección conduce a la misma meta. No hay posibilidad de elegir. Las opciones son reducidas, tan reducidas que no son opciones en plural porque sólo hay una opción en singular. Se acabó la temeraria misión de elegir entre dos caminos. ¿Por qué escoger el yerro cuando puede elegirse el tino? ¿A qué viene arriesgarse a la equivocación si puede asegurarse el acierto? Ya no hay que elegir entre hacer algo o no hacerlo: hay que hacerlo sí o sí.

Voy por la calle y, al detenerme frente al kiosco de periódicos, el kiosquero garantiza a una señora que está buscando una revista: “Seguro que la tengo, porque recuerdo haberla visto hace un momento. Está ahí sí o sí”. Sigo recorriendo la calle y, al pararme junto al cajero automático, el cliente que acaba de comprobar su saldo se dirige en estos términos al amigo que le acompaña: “Espera que compruebe si me han hecho la transferencia. Tiene que estar sí o sí”.

Llego a casa, me tumbo en el sofá dispuesto a ver un nuevo capítulo de Big Bang, y aparece un corte publicitario justo cuando Sheldon Cooper iba a enumerar algunos de los delirantes puntos del contrato de compañero de piso que ha suscrito con Leonard Hofstadter. Y en esa pausa publicitaria compruebo que hasta el señor al que han recomendado que tome Danacol, le explican las alternativas que había para reducir el colesterol con la siguiente argumentación: “Tenías que hacerlo sí o sí”.

Decido cambiar de canal para ver el interesante partido de la Copa del Rey de fútbol que dejará en la cuneta a uno de los dos equipos que disputan la eliminatoria. Se trata del partido de ida, que ha terminado con resultado incierto y que hará que sea el encuentro de vuelta el que decida cuál de los dos equipos pasa a la siguiente ronda. Es entonces cuando uno de los jugadores del equipo local responde al periodista a pie de campo: “Tenemos que ir al campo de nuestro rival con un objetivo claro: hay que ganar sí o sí“. 

Al estilo avestruz 

Curiosa forma de referirse al compromiso, de reconocer la obligación contraída o de disimular mientras se esconde la cabeza al estilo avestruz. Todo esto es lo que significa recurrir a la expresión sí o sí. Al emplearla, intentamos poner la venda antes de recibir la herida. Porque al advertir que algo ha de ocurrir sí o sí, habilitamos una vía de escape remota que puede permitirnos escapar del compromiso, de la obligación contraída o de erguir la cabeza en lugar de esconderla al estilo avestruz.

El aparente reduccionismo del sí o sí es, en el fondo, un colchón sobre el que descansar la conciencia. “Ya te advertí que tenías que bajar el colesterol sí o sí, pero tú no me hiciste caso y por eso te ha dado un chungo”. La conciencia descansa mejor así. El sí o sí aparenta ser absolutista, pero esconde una excusa relativista. “Teníamos que hacerlo sí o sí, pero las circunstancias son las que son y no hay manera de hacerlo”.

Voy a acabar el artículo para que mi director no tenga queja, que estoy casi fuera de hora. Gregorio Fernández del Amo es un periodista que está siempre ojo avizor: por eso tiene ese olfato que le ha hecho levantar de la nada un periódico. Incluso ahora que lleva unos días en cama con la gripe a cuestas, sigue dirigiendo el Extraconfidencial.com como si tal cosa. Ya sé, Goyo, que lo único que te preocupa es que mi artículo esté escrito a la hora convenida; tal es tu implacable sentido del deber. Voy a finiquitar mi columna para que llegue a tiempo. Tengo que hacerlo sí o sí.

  

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero