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Mensaje en una botella

Hasta los huevos

Julio 14, 2011

El Congreso de los Diputados se ha convertido en un gallinero o en un coto de caza. Depende del día. Es un gallinero porque el presidente de la Cámara ha confesado que está “hasta los huevos”. Si hay huevos es porque hay gallinas. De ahí el gallinero. Amén de que la algarabía de los parlamentarios convierte a veces el hemiciclo en un “lugar donde la mucha gritería no deja que se entiendan unos con otros”, que es la precisa definición que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española del sustantivo gallinero.

Los huevos están en boca de los presidentes del Congreso a los que delatan los micrófonos abiertos. Federico Trillo hizo célebre en 1997 el “¡Manda huevos!” y José Bono acaba de hacer pasar a la posteridad su “¡Estoy ya hasta los huevos!” La bolsa escrotal acude a la mente de los presidentes de la sede de la soberanía popular en los momentos de zozobra, esos momentos en los que echan mano de la sede de la testosterona como recurso más contundente.

El reciente caso de Bono ha ocurrido durante un pleno que se prolongó hasta las diez de la noche. Cuando sus señorías llevaban ya un buen rato votando enmiendas en el Parlamento, el señor Bono no pudo contener su agobio. Fue entonces cuando, presa del agotamiento, confesó para sus adentros que estaba hasta las gónadas de aquella sesión plenaria interminable. Pero un micrófono abierto recogió su expresión de hartazgo. En ese momento dejó de ser confesión para sus adentros y pasó a ser clamor para sus afueras.

 

Reloj, no marques las horas

Pero, como escribíamos antes, el Congreso de los Diputados se ha convertido también en un coto de caza. Y es otra vez el incombustible José Bono quien se ocupa de desfacer el entuerto. El presidente de la Cámara Baja define a Alfredo Pérez Rubalcaba como “pieza de caza mayor” que “necesita otra munición y otros cazadores”. Bono dedicaba estas palabras al candidato socialista a las generales después de que varios de sus colaboradores hayan sido procesados por el caso Faisán, que investiga un supuesto chivatazo a ETA en la época en que Rubalcaba era ministro del Interior.

El presidente del Congreso vaticina que los cazadores que persiguen a Rubalcaba van a fracasar porque confundir al candidato del PSOE con un faisán “es muy equivocado”. Bono no suele dar puntadas sin hilo y, menos aún, disparos sin perdigones. Pero es que en este caso, resulta que Bono es fan de Rubalcaba. En marzo de este año declaró ante los periodistas a la salida de una reunión con el todavía vicepresidente del Gobierno: Cuando estoy con Alfredo no cuento los minutos”. Maldita sea: reloj, no marques las horas.

Dar la vuelta a cualquier tortilla

Es impresionante. Lo de Bono es impresionante. Se trata de un fenómeno de la naturaleza política difícilmente repetible. Pocos políticos hay con tanta capacidad de adaptación al medio, con semejante forma de salir de los aprietos y con tamaña manera de dar la vuelta a cualquiera tortilla.

Hay muchas maneras de definirlo, aunque parece inevitable acabar definiéndolo como animal político. No jugaremos a preguntar qué clase de animal es. Así evitaremos preguntar: ¿será un faisán?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com