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Mensaje en una botella

Hasta los cojones de todos nosotros

Octubre 29, 2014

La ciudad de Toledo es conocida, además de por la belleza monumental que atesora, por sus empinadas cuestas. Cayo Lara debe de haberse pateado la ciudad imperial porque ha asegurado que “al PP le salen más corruptos que cuestas hay en Toledo”. Si la afirmación del coordinador federal de IU es cierta, hay unos cuantos corruptos en el PP. Muchos, para ser precisos, porque en la capital de Castilla-La Mancha abundan las cuestas toledanas.

Cayo Lara aprovechaba este miércoles el debate sobre las conclusiones del último Consejo Europeo, para desconcertar a los diputados que asistían al pleno con una propuesta inaudita. El líder de IU recomendaba al presidente Mariano Rajoy que imitara a Estanislao Figueras, primer presidente de la I República. Según recordó Lara, el presidente Figueras se dirigió a los asistentes al Consejo de Ministros que se celebraba el 9 de junio de 1873. Y lo hizo de forma tan inesperada como contundente.

La mencionada reunión del Consejo de Ministros llegaba después de cinco meses durante los que había sido imposible resolver la crisis institucional que sufría España, durante los que se habían sucedido varias crisis de Gobierno y durante los que se habían producido varios intentos de golpe de estado. Llegados a ese punto, Estanislao Figueras exclamó ante los asistentes a aquella reunión: “Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”. Fueron sus últimas palabras. Acto seguido abandonó la estancia.

Al día siguiente, al ver que no se presentaba en su despacho, los ministros Castelar y Pi i Margall ordenaron que fueran a buscarlo a su casa. En su domicilio, los criados explicaron que Figueras había hecho las maletas por la noche y había madrugado con la intención de coger un tren. Y así fue, porque esa mañana se había marchado en tren a Francia. Poco después, Francisco Pi i Margall era nombrado presidente de la I República. 

El virus de la corrupción

La petición de Cayo Lara a Mariano Rajoy, que no se sabe si incluye que el presidente del Gobierno escape a Francia, llega en un momento en el que verdaderamente estamos hasta los cojones. Pero hay un pequeño detalle: no estamos hasta los cojones de todos nosotros, sino de los corruptos que hay entre todos nosotros. Nos da igual que sean del PP, del PSOE, de IU, de UPYD o de Podemos. Sí, de Podemos. Porque también esta formación política dispone ya de cargos públicos. Y cualquier cargo público puede caer en la tentación.

Si la situación es tan grave y a los representantes de todos los partidos políticos se les llena la boca con palabras de condena, ¿por qué no comparecen todos juntos ante el pueblo español y se comprometen a ser uno contra la corrupción? ¿Por qué no aprovechan, de paso, para firmar un documento en el que lo dejen por escrito? ¿Por qué no anuncia el Gobierno que, gracias a la redistribución de destinos y sin que cueste un euro al contribuyente, ha decidido aumentar el número de jueces, fiscales, policías y guardias civiles que combaten la corrupción?

Con actitudes de este tipo, la sociedad creería más en sus representantes y la Democracia comenzaría a sanar. Nuestra Democracia necesita un tratamiento de choque que acabe con el virus de la corrupción y el combate contra este virus no puede tener cuartel. Sólo así lograremos alimentar la esperanza de un futuro mejor. Cuanto antes empiece el tratamiento, antes veremos curada a nuestra Democracia. Y entonces no hará falta salir huyendo en tren a Francia. 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero