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Mensaje en una botella

Hasta las bolas de la Navidad

Diciembre 18, 2013

Los niños de San Ildefonso esperan con inquietud convertirse en trendig topic este domingo, porque lo que se lleva ahora es ser estrella de Twitter. Las bolas de la lotería importan poco. Lo que importa es que tu foto circule all over the world y todos sepan quién eres: desde Barack Obama al Papa Francisco. Que todos sepan que eres el niño de San Ildefonso que ha cantado el Gordo de 400.000 euros, que este año son 320.000 euros limpios gracias a Cristóbal Montoro.

Ya sé que hace varias semanas amargué al personal recordando que el 20 por ciento del primer premio de la Lotería de Navidad se lo queda Hacienda este año. Pero es mejor prevenir que curar. Prefiero recordárselo, amable lector, no vaya a ser que se frote las manos este domingo pensando que va a pillar 400 de los grandes y luego descubra que 80 de esos billetes son para el ministro más chisposo del Gobierno de España. Porque hay que reconocer que el señor Montoro no deja de regalar perlas en forma de declaraciones durante estas últimas semanas del año. Es como si estuviera haciendo méritos para llegar a la final de un talent show de ministros y quisiera desbancar a José Ignacio Wert al frente de la lista de favoritos.

Cada cual ha comprado la lotería que ha querido o que ha podido, con la ilusión de que un buen premio le saque de pobre. Cada cual sueña con despertar este lunes con una sonrisa tan reluciente como la de Raphael y con mejor semblante que Montserrat Caballé. Cada cual ya ha pensado en qué invertir esos euros soñados con la precaución de no inflar la burbuja inmobiliaria y de no invertir en preferentes que luego resulten ser inferiores. 

Como si no hubiera un mañana

El otro día me acerqué a hacer unas compras a la Puerta del Sol, en cuyas inmediaciones está situada la mítica administración de Doña Manolita, y comprobé que a unos cuantos ya les ha tocado la lotería. O eso parecía, porque el atasco humano que se formó en cuestión de segundos en la calle Preciados sí que me pareció mítico. No fue necesario que el Ayuntamiento de Madrid cerrara la estación de Metro de Sol, como había ocurrido durante el puente de la Constitución. Pero poco le faltó. Había tantos transeúntes que llegué a estar inmovilizado, rodeado por paisanos con arbolitos de Navidad o renos sonrientes en las cabezas. Sí, ponerse un árbol de Navidad o un reno sonriente en la cabeza continúa siendo tendencia un año más en el Kilómetro 0 de España.

Las bolas del sorteo de este domingo se moverán con mayor libertad que los seres humanos que intentábamos deambular por la calle Preciados. Finalmente, después de reptar durante unos interminables minutos, pude abandonar la calle peatonal más transitada de Madrid y logré salir ileso. Cuando por fin pude respirar, tomé las de Villadiego y me metí en el Metro. Minutos después, la bola del bombo en que me había convertido ya campaba a sus anchas por otra calle de Madrid. Afortunadamente en era una calle por la que nadie transitaba como si no hubiera un mañana.

Hasta las bolas de los bombos del domingo se desplazarán con mayor libertad que quienes enloquecen durante esta época del año y se lanzan a una frenética carrera cuya meta no parecen atisbar. Lo saben hasta las bolas de la Navidad. Felices Fiestas.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero