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¡Qué fuerte!

Hannah Montana ha muerto

Octubre 10, 2013

Aquella dulce chiquilla de Disney, ejemplo de niña buena y perfecta, hija que cualquier padre quisiera tener, admirada e idolatrada por muchos, cuyo padre acompañaba hasta en la famosa serie que protagonizaba, Hannah Montana, ya no es tan niña. Ha crecido, es una adolescente en plena evolución y no es que haya pasado a mujer precisamente, más bien a choni ordinaria. Una vez finalizada la angelical serie de televisión, sacó su primer disco y se subió a los escenarios con 17 años queriendo aparentar lo que no era, una estrella de la canción. Para ponerse al nivel de las más grandes le hubiera bastado con cantar, que mal no lo hace, y haberse currado buenos temas además de adornarlo de una buena campaña de marketing y publicidad. No lo tenía difícil porque fama ya tenía. Sólo era cuestión de continuar con el trabajo bien hecho. Pero la niña le salió rebelde al padre, se debió cansar de llevarlo siempre a rebufo y renegó de su inocencia en cuanto tuvo la primera oportunidad.

Muchas cosas ha hecho para llamar la atención: ropas estrafalarias, cortes de pelo extremos, declarar que le gusta drogarse, etc. Todo un ejemplo para todas esas niñas que la admiraban en su infancia. Pero Miley no sabe dónde está el límite y quiere más. Quiere compararse con las grandes y provocadoras divas de la música como Madonna o Lady Gaga, con un único problema: las imitaciones son burdas y obscenas. En la última gala de los premios VMA de la MTV dio la nota, pero no cantando, sino con su ridículo y feo vestuario y con sus movimientos obscenos en el escenario. Le ha dado por sacar la lengua de manera lasciva, mover el culo y contonear la pelvis sexualmente de manera ordinaria, ausente de elegancia total.

Chica mala

Parece que esta pobre criatura tiene la necesidad de mostrarle a todo el mundo que ahora es una chica mala y así lo ha demostrado en todas las canciones de su nuevo álbum Bangerz, el cuarto trabajo de la cantante, en el que llega a salir desnuda en uno de sus vídeos. Todo en el y en ella es provocación. Pero este es el camino que han elegido ella, su manager y su discográfica para vender discos. Y lo ha conseguido porque está en el top de ventas de EEUU. Han recurrido a lo más fácil, a la provocación sexual y ya nada queda de aquella niña que enternecía cantando, es más, hasta ha renegado de ella, de aquella niña que la hizo famosa y sin la que hoy no estaría donde está, Hannah Montana, y dice que se ha suicidado. Supongo que son cosas de la edad y ojalá no acabe como algunas a las que quiere imitar, tipo Britney Spears, trastornada por tanta fama, drogas y vida de niña mala. Cuando la provocación e insinuación cruzan la línea y se convierten en ordinariez ahora tiene un nombre y es Miley Cyrus.  

Rosana Güiza Alcaide