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Atando cabos

Hacer el ridículo

Marzo 10, 2013

Vivimos en un país en el que lo más visto, escuchado, tuiteado y retuiteado de las últimas semanas es el salto desde un trampolín de un personaje llamado "Falete", o las disertaciones teóricas y filosóficas de Belén Esteban sobre la relación de CNI y la Monarquía, o los descalificativos personales hacia personalidades del Estado. A veces nos esforzamos en dar la razón aquellos que piensan que tenemos los que nos merecemos. Horas de televisión y tiempo perdido en redes sociales para observar atónitos quienes son los verdaderos líderes de opinión de este país.

Pasen y vean. Contemplen, por ejemplo, el auténtico circo mediático de pseudoperiodistas en torno a la figura del Rey Don Juan Carlos, la Monarquía, y todas las Instituciones. Se rompió la veda de hablar de todo y de todos, y ahora todo es gratis. Supuestos informadores que lo más cerca que han visto al Rey en su vida ha sido en la pantalla de plasma de su casa. Supuestos informadores de lamentables programas de televisión se permiten sentar doctrina y asegurar que conocen las claves de la Institución monárquica, se permiten calumniar sin datos, y se permiten ridiculizar, ya no sólo por lo que representa el Rey, de lo que se podría abrir un debate sosegado, sino de sus presuntas relaciones de amistad, su capacidad física, su forma de hablar, de caminar, o de cómo tiene la rodilla, o la hernia discal. Todo ello acompañado de chistes en las redes sociales, fotografías en whatsapp y videos manipulados. A ver quién ridiculiza más.

Los "muecas" y "chismosos" hablan del Rey sin la más mínima información

Probablemente desconozcan el verdadero papel del Rey desde el inicio de la Transición democrática hasta nuestros días. El compromiso de don Juan Carlos con la neutralidad política, y no precisamente en los primeros años de democracia, sino en momentos mucho más recientes. Quizá también desconozcan esos "nuevos líderes de opinión", la manera que ha tenido y tiene siempre el Rey de aunar esfuerzos en la lucha contra el terrorismo. O el papel de embajador en el exterior al margen de colores políticos. Seguro que esos "pseudoperiodistas" también desconocen la cantidad de gestiones que ha tenido que hacer el Rey para que a España lleguen inversiones, o para que su influencia favorezca negocios de España en el exterior.

A la institución monárquica, que ha tenido en la figura del Rey Juan Carlos la referencia 2de la etapa más próspera en nuestra historia moderna, se le han vuelto a aparecer los muecas y "chismosos". Personas y personajes en ocasiones sin la mínima educación. El Rey esta