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No me moverán

¿Habrá más dinero y más barato?: más nos vale

Abril 21, 2014

El artículo pasado pronosticaba que no habría deflación; que los precios no caerían durante muchos meses. Daba varias razones. Una de ellas era la probabilidad de que el BCE, que preside el Sr. Draghi, responda como debe a esa amenaza.

Lo importante de las previsiones económicas no es que se cumplan, sino que se anuncien. Basta ese mero anuncio para que se pongan en marcha los mecanismos para que no se cumplan si son malas, o se refuercen si son buenas. Eso es lo que va a pasar con toda seguridad respecto a la deflación.

Ya hay unanimidad entre los componentes del BCE: la deflación es posible, algo hay que hacer

Ya hay unanimidad respecto a la posibilidad de que haya deflación. Todos los componentes del BCE lo tienen claro: la probabilidad es alta. En el artículo de la semana pasada describía los problemas sobre el consumo y la inversión que produce la deflación. La atonía general de la economía agravaría el desempleo en la eurozona. Algo muy preocupante para España, pero también para el resto de sus países. Por tanto, el BCE tiene que hacer algo para que no ocurra ¿Qué?

¿Bajar aún más el tipo de interés básico que está en el 0,25%? Parece que puede hacerlo, pero su efecto será pequeño, dado el estrecho margen que tiene ¿Reducir el tipo de interés que paga a los bancos por sus depósitos en el BCE? Probablemente lo hará, pero eso también tiene efectos limitados, porque los bancos pueden mantener sus depósitos en su propia caja o en la de otras instituciones financieras que se los remuneren.

Las operaciones de mercado abierto son el otro mecanismo

Le queda por hacer lo que se llaman operaciones de Mercado Abierto (Open Market en inglés). Consiste en comprar o vender activos mobiliarios (bonos o acciones) en las bolsas de valores. Si comprase bonos soberanos, por ejemplo, mandaría dinero al mercado (aumenta la circulación monetaria). Además, al crecer la demanda de estos bonos, sus tipos de interés bajan. Los tenedores de estos bonos, por ejemplo los que ostentan bonos soberanos españoles, tienen más compradores; por tanto baja su tipo real de interés.

Un ejemplo: si se quiere vender bono soberano español de 1000 euros de valor nominal, que tiene un interés del 4% (40 euros al año) y no hay compradores; entonces el vendedor lo tiene que ceder por 800 euros, con lo que el tipo de interés real del comprador es de 40 euros sobre 800; es decir, el 5%. Si hay muchos compradores -el BCE por ejemplo- el vendedor lo puede cambiar por más de 800 euros o, incluso, por 1.000 o más,  supongamos que por  1.100 euros. El tipo de interés disminuye porque, para el nuevo tenedor de ese bono, 40 sobre 1.100 el interés sería el 3,6%.

Si los tipos del mercado bajan, los Estados podrán emitir bonos soberanos con menos intereses porque en el mercado (que se llama secundario) están más baratos. En consecuencia los déficits públicos se reducirán ya que esos Estados tienen menos gastos financieros. Eso hará que los países parezcan más solventes y sus bonos costarán menos intereses; un círculo virtuoso.

Los tipos de interés bajan y hay más dinero para la bolsa, el consumo y las Pymes

Pero, además, cuando un Banco Central, como el BCE, compra bonos insufla dinero al mercado, lo crea (antes a ese mecanismo se llamaba “darle a la maquinita de hacer dinero”). Dinero que sus tenedores tienen que rentabilizar. Como los tipos de interés están bajos deben invertirlo en inversiones de más riesgo, que son las que pueden pagar más (riesgo y beneficio están directamente relacionados, a más riesgo más beneficio y al contrario).

Consecuencias típicas: a) subida de las acciones en las bolsas, porque se invertirá en renta variable tiene más riego que los bonos, que son renta fija; b) los bancos tienen que invertir en créditos al consumo y a Pymes que tiene más riesgo y, por tanto a los que pueden cobrar más intereses.

Eso es lo que hizo la Reserva federal de EE. UU y los resultados son evidentes: más crecimiento del PIB y un desempleo inferior a 6/7%. La única contraindicación es que el aumento de circulación monetaria puede producir inflación. Pero eso parece lejano en el horizonte de la Zona Euro actual, cuya previsión de subida de precios es de 0,5% cuando se estima que lo razonable es el 2%.

En resumen: si se cumplen las expectativas de actuación razonable del BCE habrá más dinero y más barato para todos. Más nos vale ¿Cuándo? Eso ya es más difícil de predecir, pero parece que en unos meses empezará a notarse.  

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE, director del Executive MBA, Madrid.