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¡Qué fuerte!

Hablemos de fútbol y mujeres

Enero 27, 2011

Hay varias cosas que admiro de los hombres, entre ellas, esa habilidad que tienen para contar y enorgullecerse de sus batallitas y conquistas amorosas y la capacidad para recordar ciertos datos futbolísticos. Recuerdan alineaciones imposibles de hace 17 años, goles de partidos concretos, pases y asistencias e incluso faltas de aquel partido de tal día realizada por fulanito, aunque no sirva más que para mantener aburridas conversaciones entre ellos. Una pena que luego muchos no recuerden ni el día de nuestros cumpleaños. En serio, es digno de admiración.
Será porque cuando algo te apasiona se pone más interés y lo tatúas en tu memoria como fuego en la piel. Esta pasión irrefrenable lleva a algunos forofos del fútbol a convertirse en energúmenos, en animales de bajos instintos que son capaces de cualquier cosa por un equipo que no les da nada a cambio más que la mera satisfacción de ver entrar un balón en una portería.

Pasión desenfrenada
Conocida es ya, de hecho, la pasión desenfrenada de algunos aficionados que los convierte en seres irracionales y violentos.  Se trata de cuatro desalmados que llaman la atención y siempre dan la nota. Claro que, también hay clubs que fomentan el odio y la falta de deportividad que se presupone en el juego, como es el caso del Sevilla, que hizo un vídeo para la semifinal de la Copa del Rey en el que calentaba el ambiente. Un vídeo en el que salen los jugadores pintándose la cara cual guerreros, con getas de asesinos y dando la puntilla con una frase en portugués, algo de muy mal gusto.
Así que no habría por qué escandalizarse cuando varios personajes tiran objetos al campo con la intención de dañar al portero del equipo contrario ya que la rabia y el odio vienen fomentados de antemano. Pero no pasa nada. Y sin embargo a Messi, por ejemplo, se le sanciona con dos mil euros por levantarse la camisa y mostrar un “Felicidades mami” para celebrar un gol. Estas son las cosas irracionales y paradójicas del fútbol, aunque gentuza como esta no empequeñecen la grandeza de la afición futbolística española.

Batallitas sexuales envidiables
De la otra habilidad, la de sus batallitas amorosas, siempre deseé ser como ellos por esa capacidad que tienen, algunos, de contarnos como trofeos conseguidos y mirarnos como piezas de caza, capacidad que también tienen muchas mujeres y que ya la quisiera para mí. Supongo que, así las cosas, sin sentimientos de por medio, dolerán menos. Todo esto viene a cuento del Primer Ministro Italiano, al que deben admirar y envidiar más de la mitad de los hombres del mundo viendo la cantidad de señoritas estupendas con las que el machote se ha divertido en sus impresionantes orgías.
A “Il Cavaliere” se le investiga por un presunto delito de inducción a la prostitución de menores. Parece ser que a Berlusconi le gustan jovencitas, cosa que entiendo, y si pueden ser menores, mejor todavía. Esto ya no lo comprendo aunque, la diferencia entre una chica a punto de cumplir los 18 y otra con ellos cumplidos no es gran cosa ya que sigue siendo una niña. Después de la marroquí ha aparecido la brasileña e, imagino, que habrá bastantes más. Lo peor de todo es la chulería y prepotencia con la que este hombre actúa. En su vida privada puede hacer lo que le de la gana pero es el gobernante de un país y es vergonzoso que ni si quiera se haya planteado dimitir con tales acusaciones que, probadas o no, -la fama le precede-, son un escándalo.
Fútbol y mujeres, las dos pasiones más conocidas del hombre que, controladas son estupendas, pero, cuando se transforman en vicio, son repugnantes.