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Mensaje en una botella

Ha llegado la hora

Septiembre 24, 2015

Ni un día más. No iba a esperar ni un día más porque su paciencia se había consumido como se consume la llama de una cerilla hasta quemarte los dedos. Ya no tenía fuerzas para seguir adelante. Había bajado los brazos en señal de rendición. Ya no era capaz de sacar fuerzas de flaqueza, como otras veces en las que había conseguido seguir adelante. Hacía tiempo que sólo veía oscuridad y pasado cuando miraba aquellos ojos que tiempo atrás estaban plenos de luz y de futuro. Era el momento de acabar con aquella agonía. Había llegado la hora de decir adiós.

Un hondo pesar hizo que se entrecortara su respiración. Eran tantos los recuerdos… Un profundo dolor hizo que tiritaran sus brazos. Era tanto lo que habían compartido… Una inmensa pena hizo que se agarrotara su espalda. Eran tantos los sueños que habían conseguido hacer realidad… Pero había llegado la hora de la despedida.

Como si de un relámpago se tratara, los recuerdos desfilaron por su memoria en forma de imágenes, sonidos, olores, sabores y tactos. Los años de la vida que habían compartido juntos eran las mejores páginas de su historia. Nada lo superaba. Nada había sido tan completo como aquella convivencia que les llevó a vencer los contratiempos, a superar los obstáculos, a reponerse de los fracasos y a disfrutar de los éxitos. Pero había llegado la hora de que sus caminos se separaran.

Cada uno por su lado

Nunca había soñado con la felicidad que ambos habían logrado compartir. Jamás hubiera imaginado que fuera posible multiplicar por dos aquella dicha. La vida les había hecho un regalo que no pudieron rechazar porque era irrechazable. Así de sencillo, pero así de grande. El Destino había sido tan generoso que le costaba creer que todo hubiera terminado. Pero había llegado la hora de ir cada uno por su lado.

Hacía tiempo que la duda se había adueñado de la confianza, la inseguridad de la certeza y el amargor de la dulzura. Así era imposible continuar. ¿O no? ¿Sería posible no romper, no quebrantar, no desligarse, no abandonar? ¿Habría alguna posibilidad de salvar esa unión? Fue entonces cuando, en ese último momento en el que todo parecía perdido, volvió la mirada atrás. Y en ese instante final, reflejándose en sus ojos, se preguntó: ¿Sería posible volver a intentarlo y tener una nueva oportunidad?

Ha llegado la hora de que ambas, España y Catalunya, respondan a esa pregunta.

Juan Diego Guerrero dirige Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero