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A renglón seguido

Granados, púnico en su especie

Noviembre 3, 2014

Cuenta uno de nuestros mejores continentes de contenidos –DRAE-, y lo que cuento viene a cuenta del acontecer cotidiano, que un granadal “es una tierra plantada de granados” […] “árboles de la familia de las punicáceas” […] “y cuyo fruto es la granada”. Nadie hubiera podido pensar, que esta fruta “multicelda” pudiera dar nombre a un jugoso despliegue de las fuerzas de seguridad para desenmascarar una red de posible corrupción, que ha recibido, con muy buen criterio, la denominación de Operación Púnica… en su especie.

Lo más granado de este asunto viene dado por mi tocayo Granados, a quien, jugando a ser granadero del ilícito enriquecimiento, le ha explosionado una granada de corrupción en su chaleco de la impunidad. El ex-segundo de la gran esperanza blanca de MadridAguirre-, se ha visto inmerso en las profundidades de la sospecha indiciaria como presunto autor y colaborador necesario de delitos de evasión de capitales a Suiza (“¿sin ir más lejos?”)-, y contra la salud económica de los ciudadanos… entre otros –lucimientos-.

Fraude, prevaricación y engaño

El juez Eloy Velasco, como romano “Iurísfice”, ha declarado la guerra a los belicosos cartagineses del fraude, prevaricación y engaño, decretando su detención por ser rehenes de sus actos, y tomándoles declaración como prisioneros de sus oscuros comportamientos. Para tranquilidad del PP el Juez en cuestión trabajó para los “suyos” en la Consejería de Justicia de la Generalidad valenciana con Zaplana (valga el pareado), de lo que se deduce que, o bien tenían al enemigo en casa, o bien que todavía quedan, para bien –nunca lo he dudado-, jueces suficientemente independientes.

La intervención policial dirigida contra más de cincuenta personas –alcaldes, concejales, empresarios…- ha tenido lugar en: Madrid, Murcia, Valencia y León; ¿sabe usted lector, quién desgobierna en estos dominios? Efectivamente, el GG delos gaviotistas genoveses. En este séptico cuerpo de incómodos granos a extirpar, haylos forunculados y fistulados,  como el sucesor –también con abscesos- de la Presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco relacionada –otra más- con uno de los detenidos imputados; si bien, resultó privada de la vida para sí, y el cargo. Si levantara la cabeza, vería que los elefantes de la senda de su partido, camino de roto, no levantan cabeza; excepto para mirar, cada día con más frecuencia, a Su Señoría de turno en la recepción, sin boato, de declaraciones con Audiencia; pero la Nacional.

Ectoplasma del plasma ibérico

Chocantes resultan las manifestaciones del Señor Brey, el ectoplasma del plasma ibérico, quien se refiere a estas situaciones como: “esas cosas”, “unas cosas”, “algunas cosas”, “este tema”, “unas pocas cosas –personas- no son 46 millones de españoles”… y demás. Sumadas a las del Señor Posada (el de las posaderas en la Presidencia del Congreso) “es una minoría –casos de corrupción- en comparación con sus 800 mil militantes”, dejan bien a la vista, no solo que miran para otro lado junto con otros miopes correligionarios de su presbiciana cuerda política, sino la catarata del menosprecio de los peores ciegos –los que no quieren ver- que opera sobre la ya cansada vista de parte de la ciudadanía, que acabará por no dar una a derechas; esperemos.

¿A qué esperan los militantes, abonados, allegados, simpatizantes, amigos, primos y demás familia – recua del partido del gobierno- para escrachar, antes de la escarcha, las sedes de su particular “ONCE”? La respuesta, por encontrar alguna, puede ser, que esperan a la caridad de las urnas para empobrecer sus resultados –a un año vista-, botándolos en el recuento de votos.

Con tanta ropa tendida, los fabricantes nacionales de detergentes multiactivos deberían de plantearse la posibilidad de abrir nuevos frentes de negocio en la Confederación Helvética, dada la gran cantidad de agentes blanqueadores empleados allí en el programa de lavado de dinero de las diversas coladas de billetes, con el posterior centrifugado de sus espurios intereses.

Paco de Domingo