Menú Portada
¡Qué fuerte!

Gracias Rafa por abstraernos de la realidad

Septiembre 16, 2010

Antes de meterme en faena y empezar a repartir, no podía dejar pasar la oportunidad, aunque ya se haya escrito y dicho todo, de dedicarle una palabras a Rafa Nadal. Este joven tenista que nos ha dado más alegrías que disgustos. Que ha llevado una vida de sacrificio y dedicación al tenis. Que ha sabido superar los malos momentos, tanto en lo personal como en lo profesional, y que parece costarle, por su timidez, afrontar los buenos.
Rafa es un chaval sencillo, natural, humilde y trabajador. No hay más que verlo y escucharlo. Y si no, échenle un vistazo a su página en Facebook y verán la sencillez y calidad humana de este chaval. Ha hecho historia en el tenis español y en el mundial y le cuesta reconocer que es el mejor. Lleva Nadal desde 1os 17 años siendo el terror de los grandes, el azote de los mejores hasta que ha conseguido, a los 24, quitarles el puesto, aunque le de vergüenza reconocerlo y quiera compartirlo con otros grandes del deporte español como Gasol, Induráin o Alonso. Gracias Rafa por habernos dado tantos momentos buenos, por habernos emocionado con tus triunfos y por hacernos sentir ganadores, como tú. Agradecido siempre a su familia, por el apoyo y el cariño, sería fantástico que los jóvenes lo tomaran como referente en la vida por su espíritu luchador, trabajador, humilde y sencillo.

Que sí, que Melilla es España

Justo los valores que les faltan a muchos políticos. Por ejemplo a los de Marruecos, que más vale que se preocuparan de arreglar su país en lugar de meterse donde no les llaman, porque ya me dirán qué les importa a ellos que vaya Rajoy o perico el de los palotes a Melilla, a Orense o a Guadalajara. Esa visita, supuestamente provocadora, los ha puesto de mala leche y ya amenazan con movilizaciones y acciones. Curiosamente, es en Ceuta y Melilla dónde hay más banderas españolas por metro cuadrado y dónde se sienten más españoles que los de ningún otro sitio.
Allí saben lo que es la tolerancia y la convivencia pacífica y exhiben nuestra bandera sin complejo. Melilla es España, le pese a quién le pese, y nuestro Gobierno debería callarle la boca al marroquí ya que no pintan nada en nuestro país. Es tan sencillo como eso, una advertencia, un toque de atención a Marruecos para dejarles bien claro a dónde pertenece Melilla y que puede ir a visitarla el político español que le de la gana, porque para eso es España.
Pero son siempre los políticos los que crean los problemas y hacen que todo sea más difícil. Como es el caso del circo que se ha montado acerca de la próxima huelga general. Después de videos estúpidos en contra de los propios huelguistas, de desconfianzas dentro de los propios organizadores, el colmo de los sindicatos ahora es -temiendo el gran fracaso previsto para el día 29-, que hayan pedido a los abuelos que ese día no cuiden de sus nietos. Un motivo más para mandarlos a hacer gárgaras. Sobre todo, después de sacar los trapos sucios de los sindicatos.

Abuelos “liberados”

Esos liberados sindicales, trabajadores que no hacen nada, cobran y viven del cuento. Hay tantos casos particulares que lo demuestran que es indignante. Unos, que no ayudan al trabador si no eres afiliado. Otros, que se ponen de parte de la empresa y, a cambio de un sobre, no luchan por los derechos de sus compañeros. Están los que no buscan otra cosa en la vida que llegar a ser liberado para así, a partir de ese momento, vivir sin trabajar, del cuento, y cobrando lo mismo. Es vergonzoso e indignante.
En este país siempre curran los mismos y los mismos viven del cuento. Y lo peor de todo es que no se ponga solución a esta desastrosa situación. Cuanto más se aproveche uno, mejor: que si coches oficiales por aquí, que si gastos pagados por allá, comidas y cenas, todo a cargo de la empresa o de los organismos públicos. La escusa de los cuatro cafés al día o los cigarritos en la calle. El caso es currar lo menos posible y chupar del bote lo máximo. Y aquí pecamos todos. Así nos va.
Menos mal que Nadal nos hace olvidarnos, por un rato, de todo este desastre.


Rosana Güiza
rosanagüiza@extraconfidencial.com