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A renglón seguido

Gold-Bolt

Agosto 24, 2016
usain

No siempre las máximas se cumplen ante unas mínimas exigencias. Por ejemplo aquélla de: A la tercera, va la vencida. Pues no, porque ya fueron certeras la primera y la segunda. Y si no, que se lo pregunten al jamaicano más internacional e influyente del Deporte Rey en materia de velocidad: Usain Gold Bolt. Tres de tres: Beijing –el Pekín ´de toda la vida´-, LondresLondon– y, por supuesto, por sus puestos, trío en Río de Jesulín; digo… de Janeiro. O, según se mire, nueve de tres: en 100, 200 y relevos 4×100 metros: todos ellos lisos.

En tanto que los fabricantes de automóviles se desvivieron porque sus vehículos aceleraran de cero a cien en menos de diez segundos, el espigado negro, de verde y amarillo, intenta no superar esa cifra en cada una de sus participaciones, si bien parece que se ha instalado en una cómoda velocidad de crucero una vez establecida por él (9,58 segundos) la mejor marca mundial de todos los tiempos; incluidos aquéllos de la génesis de los Juegos en la antigua Grecia.

Tampoco se ajusta a la verdad en todos los casos que ´el que ríe el último, ríe mejor´. Él ríe siendo el primero y rió en el último encuentro en Río, donde ha pescado sus últimas tres preseas: todo un río de medallas del mismo color. Queda suficientemente acreditado, sin embargo, que corre ´como un gamo´, aunque parece más emparentado con el guepardo dado el alcance de su rapidez en carrera; de la que está haciendo carrera, que como sucede en muchos ámbitos deportivos, resulta tristemente corta: para ellos y para nosotros.

Sport Club de la inmortalidad

La Goombay Dance Band divulgó internacionalmente el nombre de la isla con las bondades climáticas y amorosas de su Sun of Jamaica allá por los ochenta, hasta entonces capitaneada por el rhum Morgan y demás piratas –con “un lorito que habla en francés”-, Bob <maría> Marley y las mulatonas; no tanto por el Kingston Trío. Pero los isleños ya tienen otro referente más contemporáneo para su país: el bólido Bolt, el hombre más rápido de la tierra; pero firme, porque ¡Ojito!: del agua lo es el angelito brasileño Cielo.

Ahora ya hemos descifrado el encriptado mensaje de Georgie Dann. El francés andaba buscando (otros lo hacen con Wally) lo que quería el negro. Pues bien, ya lo conocemos: Pasar al selecto sport club de la inmortalidad, al que sólo unos pocos ´antropozoos´, gracias al tupido cedazo de la exigencia, tienen el acceso expedito, y que la historia, como buen centinela del transcurrir de los tiempos, reflejará en sus imborrables lienzos del recuerdo.

Los americanos tienen la Super Bowl, y dominan fácil los aros ´al trantrán´. Los jamaicanos a súper Bolt: su grácil as de oros del atletismo sobre el tartán. Debieran, quizá, los gasteiztarras herederos de Heraclio Fournier estudiar la modificación en el palo de oros del haz de la carta del uno y del nueve de la baraja española instalando la efigie del “Baltasar” gran antillano.

Paco de Domingo