Menú Portada
No me moverán

Gobierno rectificador ¿España melancólica?

Abril 1, 2013

El Gobierno ha cambiado sus cifras. Para la UE el déficit público de España de 2012 fue casi el 7% del PIB y no el 6,7 que Montoro dijo hace unas semanas. El Ministerio de Economía ha corregido su previsión de decrecimiento para este año; ha pasado del 0,5% de disminución del PIB de los presupuestos a un 1% o quizás más. Es decir, que los ingresos fiscales se verán reducidos respecto al año pasado y el presupuesto. Ni el IVA, ni el IRPF, ni el impuesto de sociedades recaudaran lo previsto. Por tanto, para cumplir con el objetivo fiscal, y reducir el déficit público acordado para 2013, habría que disminuir más los gastos de las Administraciones Públicas.

Sin embargo, no parece que sea voluntad del Gobierno realizar un esfuerzo suplementario; o quizás, el Presidente Rajoy crea que no es posible, o ni siquiera conveniente. La reducción del gasto público supone disminución del consumo interno, el PIB y el aumento del desempleo. Es el gran dilema entre austeridad y crecimiento. De momento, todo ello conduce a la nostalgia de tiempos mejores. Una tristeza que corre el riesgo de llevar España a la melancolía.

Europa se lía

Y es que parece que a Europa “le ha mirado un tuerto” que diría un castizo. Cuando parecía que se encauzaban las primas de riesgo de los países del sur, las elecciones italianas dejan el panorama más complicado que antes.

Por si fuera poco, los Eurócratas, con ayuda de la Troika, embrollan de tal forma la solución de Chipre, que lo que parecía una operación sencilla se convirtió en un tsunami financiero. Todo ello mientras se vislumbra una deceleración de la economía centroeuropea. Europa se lía.

La política interna nubla los indicios de recuperación económica

Pero no todo es culpa del exterior. Las noticias políticas del interior también han desestabilizado el panorama. La imagen no es buena. La complican: el desafío soberanista catalán (¿ya digerido?), las noticias de corrupción y la caída en picado de la popularidad de los políticos clásicos. Toda una nube que desdibuja los indicios de recuperación económica.

Una recuperación anunciada por: la mejora de la balanza exterior; el aumento de las exportaciones; la entrada neta de capitales que dura ya seis meses; la reindustrialización del sector del automóvil en virtud de la reducción salarial y la flexibilización de las relaciones laborales; la reducción de la prima de riesgo hasta la crisis chipriota, etc. En unos trimestres asistiremos a los resultados. Por otra parte, aunque Europa no da señales de recuperación económica, Estados Unidos creció en el último trimestre del 2012 y eso tirará de la demanda. Pero, ahora, la niebla de las noticias políticas nubla la visión del futuro y paraliza a los agentes económicos.

El Gobierno es su propio peor enemigo

Por eso la rectificación de los números por parte del Gobierno resulta peligrosa. Aumenta la desconfianza y puede frenar la inversión. El Gobierno, a falta de oposición creíble, está siendo su propio peor enemigo; se mete goles en su propia puerta. Debería tener cuidado con sus estimaciones.

Rectificar es de sabios, cuando va acompañado de acciones para corregir las malas previsiones. En caso contrario es un obstáculo más. Rectificar los números a peor, sin anunciar medidas correctoras, conduce a la melancolía. España corre el riesgo de caer en ella.

Esperemos que el plan que parece que quiere presentar el Gobierno a la UE para crecer y reducir el desempleo sea eficaz e ilusione al país. Aunque suponga fijar el déficit público en el 6% para este año. Más de un punto y medio de lo negociado hace un año.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive EMBA, Madrid