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Mensaje en una botella

Gilipollas

Septiembre 3, 2014

Intentar desconectar de la realidad tiene un peligro: que sólo es un intento y, por tanto, corres el peligro de no desconectar completamente. También es casualidad encender la tele durante el veraneo y comprobar cómo Isabel Pantoja trata de interpretar una canción junto a Kiko Rivera. Madre e hijo, en medio de un programa llamado Sábado sensacional durante el que se sucedían unos sainetes tipo Escenas de matrimonio, sólo podían estar participando en una producción de José Luis Moreno.

Cuando compruebas que lo emite TVE, tienes la sensación de que estás a punto de encontrarte con tu yo del pasado porque no hay duda de que estás protagonizando Regreso a futuro IV. Tu yo del pasado está preparado para enfrentarse a desfiles de bragas, sujetadores y calconzillos salpicando actuaciones musicales de artistas que tienen garra y tienen fuerza, ¡uh, uh, uh! Menos mal que Doc vendrá a salvarte a tiempo para que puedas abandonar 1999 y volver a 2014. Tu yo del presente te lo agradecerá.

Asegúrate de que Doc hace bien su trabajo porque una de las ocasiones en las que se me ocurrió hojear una revista durante el verano, mis dedos dejaron de moverse cuando mis ojos se toparon con otro personaje del pasado. Acababa de encontrarme con Bigote Arrocet e inmediatamente volví a temer que mi yo del pasado anduviera ahora por 1977, cuando este humorista triunfaba en el Un, dos, tres. El retorno de Bigote Arrocet, abrazado a María Teresa Campos, ha sido un golpe duro de encajar. ¡Errooor!

No en vano, tu yo del pasado corre peligro de toparse con la calabaza Ruperta, Juanito Navarro, La Bombi o las secretarias de gafas sin cristales. Entre el remake de Noche de fiesta y esta suerte de Un, dos, tres del siglo XXI, no sabes con cuál quedarte (dilema frecuente cuando hay mucho y bueno para elegir). Afortunado serás si Doc llega con el DeLorean a tiempo para que abandonéis los setenta y regreséis al presente. ¡Aciertooo!

Hay que tener cuajo

Otra vez en la que tuve la idea de ojear algunos de los artículos de la prensa, me encontré a un personaje que merece un reconocimiento: José Benito Suárez. Este hombre es, de septiembre a julio, presidente de la Autoridad Portuaria de Marín y Ría de Pontevedra. Pero este hombre es, durante el mes de agosto, el que se mete las caminatas con Mariano Rajoy cuando el presidente del Gobierno hace senderismo.

José Benito es algo así como el confesor de Mariano, porque no hay duda de que en el campo sólo son dos caminantes despojados de apellidos y cargos. Esas caminatas, que el presidente es partidario de efectuar a buen trote, son algo así como la válvula de escape del hombre que dirige el Gobierno de la nación. José Benito, que está casado con la ministra Ana Pastor, ha ejercido otro verano más una labor que no está pagada. Eso tiene un mérito del carallo. Para eso hay que tener cuajo.

Aunque quien ha demostrado tener cuajo (más bien, tenerlos cuadrados) es Jordi Pujol, que ahora acumula cargos y títulos con el prefijo ex con una facilidad pasmosa. La misma facilidad con la que acumuló millones de euros en el extranjero durante más de 30 años porque “no encontró nunca el momento adecuado” para declararlo y pagar sus correspondientes impuestos. ¡Qué listo es, qué listo es! Yo, en cambio, debo de ser gilipollas porque todos los años encuentro cinco minutos para hacer la declaración y pagar a Hacienda.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero