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A QUIÉN CORRESPONDA

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Rope-a-dope

Gibraltar: Ignora y vencerás

Abril 7, 2017
The Sun Gibraltar

Del euroescepticismo a la eurofobia hay un paso, y es conveniente no darlo. Desde muy pequeños nos han inoculado en el hipotálamo construcciones pacifistas y no beligerantes encaminadas a la aceptación de la diversidad y al respeto de las opciones ajenas y paralelas a las íntimas. Nigel Farage pasa de todo eso. Su cruzada es acabar con Europa y todo lo concerniente a ella. Un plan que elucubra trazar desde la independencia más hosca, aquella que desecha todo lo euro. Pero como en la milicia, todas sus piezas deben de formar filas con un orden escrupuloso y marcial. Para ello es vital la posición y la capacidad de maniobra que tiene uno de los territorios británicos aislados de las islas del Mar del Norte: Gibraltar.

El derecho de veto que Europa otorga a España sobre cualquier acuerdo que el peñón firme con otros estados de la Unión ha sacado de sus casillas a los partidarios de la secesión británica, que ven como un arancel español podría echar por tierra muchas de las alianzas que el país y la City soldarían desde la roca de ultramar. Las acusaciones de Nigel Farage a Bruselas no se han hecho esperar: “sus exigencias son vengativas, malévolas, se comportan ustedes como una mafia, como si nosotros fuéramos rehenes. Pero somos libres como un pájaro y nos vamos si queremos”.

El giro de la política internacional con el cambio de siglo ha sido radical. Los políticos mediocres que escaseaban en los dorados años del siglo XX abundan en la política cicatera del siglo XXI. Los personajes públicos que se han encargado de tomar las riendas de los partidos europeos ya no construyen, ya no pactan, ya no dialogan. Destruyen todo lo que se encuentra a su paso con el único fin de crear el caos y de sostener su reinado del mismo modo en el que han llegado a la victoria electoral: a través del miedo. Sus egos sobrepasan cualquier tipo de frontera y abortan los embriones de concordia. La prensa, es su mejor aliado.

Nigel Farage

Conviene sacar a la palestra un dato que puede servir de instrucción del caso. Nigel Farage es a la Unión Europea lo que Donald Trump a la convivencia pacífica entre naciones y lo que Pedro Sánchez al socialismo en España.

La carrera del ex líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) se puede resumir en una misión apocalíptica: la separación del Reino Unido de la Unión Europea. Fue uno de los precursores del referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión. Con ello consiguió dos de sus máximos objetivos, la muerte política de David Cameron y ver salir a su nación de Europa. Todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo de su principal baluarte: el medio rural de Inglaterra y Gales. Las encuestas decían que los británicos escogerían la permanencia, sin embargo, Farage ganó.

Donald Trump y sus promesas sobreproteccionistas que estremecieron a medio mundo se plantaron en la carrera a la Casa Blanca con otro propósito dantesco: la separación de los Estados Unidos de México, su aislamiento de otras muchas zonas consideradas peligrosas y diversas amenazas sexistas. Las encuestas decían que Hillary sería la cuadragésimo quinta presidenta americana, sin embargo, Trump ganó. Todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo de la población rural y de renta baja del interior de los Estados Unidos, como los rednecks de Alabama o Texas.

El socialismo español se encamina hacia algo similar. Una ideología que, encarnada en el PSOE, ha sobrevivido estoicamente en los últimos años mantenida por la población andaluza, un colectivo caracterizado por las altas cotas de su absentismo laboral y su fracaso escolar. Susana Díaz y Pedro Sánchez se batirán en el enésimo duelo por dirigir el destartalado carruaje de la rosa y el puño. Las encuestas dicen que Susana Díaz ganará, sin embargo, lo hará Pedro. De calle. Porque esta vez Andalucía no será suficiente. Un líder enjuto que ya redujo una vez al socialismo a virutas y parece dispuesto a volver para terminar su completa deflagración.

El populismo unido a la ignorancia solo puede devastar. El mundo, Europa y España se mueren sin que a nadie le importe. Mientras el ego de cada quien se salve del hundimiento, la conciencia estará tranquila. La política no importa, el bienestar no importa, las vidas no importan, el peñón no importa. Solo importo yo. Por encima de ti. Homo homini lupus.

Jesús Prieto