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Mensaje en una botella

George Lucas o la importancia de soñar despierto

Noviembre 1, 2012

Hay muchas formas de soñar, pero ninguna como soñar despierto. Un hombre corriente que soñó con hacer películas logró hace 35 años que La guerra de las galaxias cambiara la manera de fabricar sueños. George Lucas estaba hecho un flan aquel 25 de mayo de 1977, cuando se estrenó en unas pocas salas estadounidenses aquella aventura que transcurría “hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana”.
 
Sorprendido por un atasco a la hora del estreno, se detuvo en un bar de carretera a tomar una hamburguesa porque no podía llegar al cine al que tenía previsto acudir para el estreno de su película. Luego supo que el atasco había sido provocado por los cientos de automovilistas que iban a ver un film del que habían oído hablar, que en inglés se llamó Star Wars y que cambió la historia del cine.
 
Lucas nunca dejó de soñar despierto desde aquel día. Ni siquiera el éxito se lo impidió. Uno de sus pequeños sueñosfue el que le reportó una de sus mayores fuentes de ingresos: el merchandising. O sea, los muñequitos. La 20th Century Fox, productora que financió La guerra de las galaxias, creyó que Lucas estaba como una regadera y le cedió los derechos que generaran las ventas del merchandising. ¿Hace falta que les diga cuántos muñequitos y derivados de Star Wars se han vendido en el mundo desde entonces? Sólo con lo que cobra por los derechos de estas ventas ya es multimillonario.
 
Que la transición la haga en vida
 
La productora Lucasfilm fue el mayor de los sueños de George Lucas. Con ella hizo realidad sus sueños y los de muchos otros. Entre ellos, los de quienes ansiaban ver como real aquello que sólo es un truco. Para ellos nació Industrial Light & Magic, una división de Lucasfilm dedicada a producir efectos visuales y gráficos generados por ordenador creada por Lucas cuando cerró el departamento de efectos especiales de la 20th Century Fox.
 
Esta misma semana, pocas horas antes de que llegara la noche de los sueños terribles de Halloween, George Lucas ha visto cómo su fábrica de sueños ha cambiado de dueño. Disney ha comprado Lucasfilm por más de 3.000 millones de euros. La nueva propietaria de la fábrica de sueños creada por Lucas se ha apresurado a anunciar que rodará una nueva trilogía de Star Wars, que arrancará con el estreno del Episodio VII en el año 2015. Después vendrán el VIII y el IX, que se estrenarán con una separación de dos o tres años entre sí. Es decir, que el último episodio de la saga verá la luz en 2021 como muy tarde.
 
George Lucas se ha apresurado a decir: “Siempre pensé que Star Wars viviría más allá de mí y creo que es importante que la transición la haga en vida. Seguramente vivirá y florecerá durante muchas generaciones”. Poco después se supo que Lucas ejercerá como consultor para las próximas películas de la saga. Pero ya nunca será lo mismo.
 

<div align=”justify”>Maratones de Star Wars

 
No será lo mismo porque es imposible. El mérito de la primera película (La guerra de las galaxias, luego llamada Una nueva esperanza) sigue residiendo en las ideas: la imaginación en sustitución de los recursos materiales, que es una manera insuperable de llevar a la pantalla los sueños. El imperio contraataca (una de las mejores segundas partes de la historia del cine) y El retorno del jedi mantuvieron ese mérito. Pero La amenaza fantasma, El ataque de los clones y La venganza de los sith (probablemente la mejor de las tres) lo fueron perdiendo. Las que vengan después lo habrán perdido por completo.
 
Ya nunca será lo mismo. Ya no hará falta soñar despierto. La tecnología permite ahora que cualquier sueño pueda convertirse en realidad pulsando unas teclas o desplazando un ratón. Por tanto, llegados a este punto, es preferible dejar el negocio en manos de otros para que “esa transición la haga en vida”. George Lucas abandona el escenario antes de que el público le pida que baje de las tablas. El buen actor sabe que tan importante es saber entrar en escena como saber salir de ella.
 
Un día de éstos apagaré la luz del salón y volveré a meterme para el cuerpo las seis películas de la saga. Una tras otra, del tirón. Haré uno de los maratones de Star Wars que me regalo cada cierto tiempo. Durante las 13 horas y 25 minutos volveré a soñar con los ojos abiertos. Porque hay muchas formas de soñar, pero ninguna como soñar despierto.
 
 
Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero
Sígueme en Twitter: @juandiguerrero