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Otras opiniones

¿Gallardón a la secretaria general?

Octubre 12, 2009

Algunos lectores me han dirigido algunas misivas –que se agradecen en todos los casos- a propósito de un crítico artículo sobre los gastos en relación con la nominación olímpica. Simplemente trasladé al papel intergaláctico el sentir del pueblo que lloraba en la Plaza de Oriente ante el nuevo fiasco.

Es evidente que de los 400 “delegados” sobraban 350 y más en las actuales circunstancias de penurias y de subidas fiscales. Pero en fin, una golondrina no hace primavera. Si esa cantidad sirvió para que el alcalde de Madrid galvanizara al pueblo español, eso es difícil negarlo, porque es un gran líder popular e incluso populista, habrá que darlo por bien gastado porque no todos los días este viejo y carteado país se une sobre un gran objetivo nacional.

Quería hablar de Alberto Ruiz Gallardón. Entre otras cosas porque todo el mundo habla de él. En los palacios y en la calle; en las alcantarillas y zanjas y en los grandes despachos, pero sobre todo y muy especialmente, entre votantes y militantes del PP.

El líder más valorado

Veamos. Voy a escribirlo por corto y por derecho: es una pena, una inmensa tragedia política, que en el PP el sector moderado o de centro sea una minoría.  El líder de ese espacio es evidentemente Ruiz Gallardón y éste es el líder que desearía la inmensa mayoría del país, no votante popular, y la persona que se va abriendo paso a paso entre la militancia popular no sólo en la ciudad de Madrid, sino en “provincias”.
El alcalde capitalino es un gran activo político y como condiciones personales y políticas las tiene por encima de Aznar y por encima de Rajoy. Ya sabes, alcalde, lo decía mi abuela y probablemente la tuya: ¡es mejor caer en gracia que ser gracioso!

Junto a las condiciones extraordinarias para la vida pública de este fiscal en excedencia hay también errores garrafales. Tengo para mí que el principal a lo largo de su ya extensa carrera ha sido no dar la importancia que tiene al “partido” aunque hay que recordar que con muy pocos años fue secretario general. Luego hay otros pero en cualquier caso su viveza política los sepulta a todos.

Luego está el hecho de haberse fiado de Aznar –aunque esto nos ha pasado a muchos- y especialmente de esa camarilla que le rodeaba y que nunca le perdonó su informe en el “caso Naseiro”. Le han segado sistemáticamente la hierba.
El futuro

Quiero dejar al margen su pelea, en ocasiones manipulada, con la “lideresa” Aguirre. ¡Una pena! Para ambos. Pero hay que dejar a un lado lo importante para ir a lo trascendente. Tal y como están las cosas en el centro-derecha español, con el derrumbe extraordinario del zapaterismo, el PP tendría que ser ya la alternativa sin posibilidad de retorno. No lo es. ¿Por qué? El  PP, que es una enorme organización política, con una militancia extraordinaria y con unos votantes a prueba de Gürtel, tiene un déficit evidente de liderazgo. Rajoy, es un tipo preparado, lo es, pero no vende. Y punto.

No hay otro en el panorama nacional porque Núñez Feijóo, que tienes las mismas hechuras de centro que Gallardón y además son grandes amigos, y todo el mundo sabe que si el alcalde de Madrid fuese el ticket, arrasaría.

Equipo

Don Alberto tiene 50 años, un niño para estas lides, experiencia de poder, capacidad técnica, agilidad mental, y ganas. Tiene corto equipo pero alrededor dos personas destacan en su ya longa caminata política: Marisa González, la guardiana fiel a prueba de bomba, y el vicealcalde Manuel Cobo, que por encima de todo, es una buena persona y un tipo mucho más listo de lo que algunos creen.

Siempre escribí y dije Ruiz-Gallardón tiene todo el derecho a aspirar a lo máximo.  Lo vuelvo a repetir. La dictadura de la nomenklatura de los partidos, el enorme déficit democrático en el PP que instauró el “conducator” Aznar, impide que el aire fresco suba por las encanecidas cañerías de Génova 13. Pero tiene que dar pasos adelante. Ya sé que ha jurado lealtad, y lo ha demostrado con hechos, a Rajoy; pero lo cortés no quita lo valiente porque los intereses generales de España y del centro derecha están por encima de cualquier registrador de la propiedad que ha tenido todas las oportunidades y todas las ha dilapidado.

Por de pronto, aspirar sin arrugarse y sin complejos a la secretaria general del partido. Lo de Cospedal no aguanta ni un día más. Y, además Castilla la Mancha es un territorio enorme.

Yo creo que Gallardón tendría, sin ir más lejos, solución para el cáncer Gürtel.  


Graciano Palomo es editor de Ibercampus.es, periodista y escritor.