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No me moverán

G20. España: convidado de piedra

Octubre 25, 2010

Gyeongju, Octubre de 2010: se ha reunido el G20 para preparar su reunión de Noviembre en Seúl. El G20 se invento para incluir a países que no estaban en el G8 y era necesario tener en cuenta: China, Brasil, México, la UE … Un consuelo para el Gobierno español que se puede sentar con los grandes como invitado permanente, no como miembro de derecho. Pero ¿sirve para algo? Si y no.
 
Si. En Corea del Sur han modificado otra vez la composición del FMI. Han dado más participación a los países emergentes; dos asientos en detrimento de los europeos. A cambio, el FMI recibirá capital de los países que ocupen esos asientos. El FMI es, según wikypedia, un organismo especializado de la ONU y, por tanto, cae dentro de la competencia de acuerdos multilaterales internacionales. En ese sentido el G20 ha sido útil.
 
No. Nose ha adoptado ninguna decisión sobre el mayor conflicto actual económico internacional: el cambio de divisas. Ni se ha decidido ahora, ni nunca se hará. Las decisiones de relación internacional de cada estado seguirán siendo soberanas de cada país, especialmente las económicas. China, EE.UU., y Japón no revaluarán sus monedas a petición del G20. Sólo lo harán si responde a intereses propios. Ahora están exportando con moneda devaluada según los expertos. En cambio el Euro está revaluado y, por eso, su economía se ve invadida por importaciones de productos. Productos abaratados artificialmente por un cambio bajo de la moneda de los países productores.
 
El titular del FMI, Dominique Strauss Khan, se reunió esta semana con el titular del Gobierno chino, Wen Jiabao

Ahora bien, dentro de la zona euro el país más potente, Alemania, siempre ha competido con monedas fuertes; el marco ya lo era y el euro es su heredero. A Alemania, que exporta calidad y exclusividad, no le importa que su moneda sea fuerte; es más, le conviene. Sus productos tienen baja elasticidad al precio. Si alguien en el mundo quiere comprar un Mercedes, un Audi o un BMW, sabe que deberá pagar, aunque el precio probablemente le valdrá la pena. Por contra, Alemania seguirá comprando productos chinos o japoneses a menor precio. Un planteamiento económico impecable. Por eso la UE, miembro de derecho del G20, no ha presionado para modificar a la baja el tipo de cambio de los ‘barateros’.

 
Un tipo de cambio que perjudica a economías como la española. Nuestros productos no tienen la calidad de los alemanes, pero sus precios están en euros revaluados ¿Qué hacer? Si queremos seguir en el euro debemos competir en calidad y no en precio, o reducir los salarios para compensar el encarecimiento por la reevaluación del euro. La primera línea de actuación (competir en calidad) exige tiempo e inversión en I+D. A corto plazo sólo nos queda la segunda: bajar salarios. Como la rígida legislación laboral española no facilita la reducción salarial de golpe, lo hacemos expulsando trabajadores al paro, que luego tendrán que recolocarse por menos salarios.
 
Sólo al cabo de un tiempo, llamado periodo de ajuste, podríamos competir con empresas más competitivas y trabajadores más baratos. De momento, cómo no hay crédito para nuevas iniciativas y si aumentos de impuestos no se crearán nuevas iniciativas empresariales competitivas en el 2011/2012. El ajuste se hará por reducción de puestos de trabajo; diga lo que diga el Gobierno.
 
Por tanto ir o no ir al G20 da lo mismo. Podríamos delegar tranquilamente en Alemania o la UE; o bien, seguir siendo ‘invitado de piedra’. Esto último es un consuelo; las imágenes de nuestros representantes en Seúl pueden ser estéticamente reconfortantes y, si los españoles no conocen bien el G20, puede ‘venderse interiormente’ cómo algo importante. Cosa que el nuevo Gobierno, dirigido a la propaganda, no dudo que hará si puede. Por eso es bueno avisar. No se dejen engañar: un ‘convidado de piedra’ es un convidado mudo; incluso en el G20.


José Ramón Pin es Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública