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No me moverán

Fusión de Cajas: lentitud, superficialidad y estrechez

Noviembre 3, 2010

Efectivamente, la fusión de las Cajas de Ahorro va lenta. Lo han dicho la Ministra de Economía, Sra. Salgado, el Gobernador del Banco de España, Sr. Ordoñez, y sus competidores, los portavoces de los grandes bancos, Santander y BBVA, a través de sus Consejeros Delegados, Srs. Sáenz y Cano. La lentitud es debida a que, en muchos casos, la operación se ha desnaturalizado. La llamada fusión fría o SIP (Sistema Institucional de Protección), con que se ha querido empezar, es un disfraz para calmar los temores de los políticos regionales y locales que veían disminuir su poder. Poder que, por cierto, ha desnaturalizado a estas instituciones. Pero una Fusión de verdad exige reducir órganos de centrales, duplicidad de oficinas y estructuras más eficientes etc. No es suficiente encararla con subterfugios.
 
Caja Madrid crea su SIP 
Septiembre de 2010

No hay que olvidar que la operación se inició ante la alarma de los gestores y políticos después de la caída de CCM (Caja Castilla la Mancha), la posterior de Caja Sur (Cordoba) y la batalla de las Cajas Gallegas; entonces descubrieron que las cómodas poltronas de que disfrutaban se podían tornar en ‘sillas eléctricas de tortura’ porque la crisis podía destapar sus despilfarros e imprudencias. Así que, casi todos, corrieron a refugiarse en las SIP o cosas parecidas. Pero después de unos meses, viendo que el peligro no era tan inminente, han empezado las resistencias; están comenzando a pensar que pueden seguir ‘al pairo’ y manejar los cuantiosos fondos de estas entidades a su antojo.

 
Por eso, el Banco de España se está impacientando, tanto de la lentitud de las operaciones cómo de la poca profundidad de las reformas ¡Que no se engañen los gestores y los políticos! Las SIP, los bancos paralelos y otros inventos son la antesala de una fusión ‘pura y dura’; en caso contrario no servirá para nada. Hacer un SIP para aprovechar el dinero del FROB y luego, cuando escampe, volver a las andadas es algo que no se debe permitir que se haga con el dinero de los contribuyentes.
 
Pero, permítame querido lector, que añada otra dimensión a la lentitud y a la superficialidad con que se esta abordando esta reforma; es la cortedad de miras con que se hace. A la Reforma le falta amplitud, extensión. En mi opinión, cómo mínimo, las dos grandes Cajas (Caixa y Caja Madrid) tienen que absorber al resto. Así se construirían dos entidades con dimensión para competir con las grandes entidades y dar un salto a la internacionalidad con garantías. La industria bancaria es un sector en el que España ha demostrado tener el Know How necesario para competir en la economía global ¿Por qué no aprovecharlo?
 
Si me apuran daría un paso más. Constituiría todas las Cajas en una sola: ‘Caixa General de Ahorros o Caixa-Madrid’. Me importa poco si la central operativa está en Madrid y la Sede social en Barcelona o viceversa; se trata de ser eficientes, no de tener mentalidad aldeana. Eso sí sería una verdadera reforma del sistema financiero; tendría además la virtud de alejar la entidad de las tentaciones caciquiles de los políticos locales y autonómicos ¿Cómo evitar las tentaciones de los políticos estatales? Ese es otro desafío. Pero, en todo caso, el jacobinismo siempre ha sido más neutral que el caciquismo a la hora de ceder a la tentación. La historia lo demuestra. 


José Ramón Pin es Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública