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Mi Tribuna

Fecha de caducidad para los nuevos tiempos políticos

Junio 14, 2015

Cuando este lunes abran sus puertas todos los ayuntamientos de España se habrá instalado una nueva forma de hacer y entender la política. Alejada del convencionalismo más tradicional de los últimos años, no sabemos si ha venido para quedarse o será simplemente el principio del fin de lo que muchos consideran un sueño. Su pervivencia está en manos de los que han generado el cambio, de su capacidad de gestión y la voluntad de mantener vivos esos entendimientos a dos, tres, o más bandas. La expectación es grande; las incertidumbres también.


Y aunque podamos estar curados de todo, no dejan de sorprender ciertas maneras que se han utilizado en las diferentes investiduras. Desde alusiones caducas a métodos guerracivilistas a esquivar la lealtad al Rey en las promesas de los cargos. Todo vale en los nuevos consistorios que simplifican más que nunca el castigo de las urnas a los grandes partidos escenificado en cómo se han celebrado las salidas de aquellos dirigentes políticos afianzados estos años atrás en sus victorias por mayoría absoluta. En cierto modo, lo esencial era acabar con una especie de poder establecido y esa ha sido la base que ha generado pactos lógicos y otros realmente disparatados.

La incógnita está en saber si esos acuerdos pintados hoy de ilusionantes nuevos tiempos tendrán verdaderamente un espíritu de perdurabilidad. Hay casos que apuntan a ello porque no son nuevos y simplemente ha sido cuestión de cohesionar programas. Otros, sin embargo, apuntan desde el principio a manejarse en un difícil equilibrio que debe esquivar la inestabilidad. Ese es su reto. No obstante, la complejidad política de este 2015 cargado de citas electorales ha convertido esta primera ronda de municipales y autonómicas en una pista de pruebas ante lo que puede venir a finales de año. Y pueden venir muchas mociones de censura que transformen lo que conocemos desde el sábado. Hay muchos factores a tener en cuenta.

El papel de Podemos y Ciudadanos

El principal, por supuesto, los resultados de las generales y el papel que puedan tener entonces esos partidos, fundamentalmente Podemos y Ciudadanos, convertidos estos días en actores principales del cambio político en España. Ya hemos visto la estrategia de Podemos en su segmento ideológico y su capacidad camaleónica para adaptarse al escenario que más le convenga. No es nuevo. Lo más desconcertante nos llega desde Ciudadanos, que juega a llave maestra capaz de abrir las puertas para otorgar la gobernabilidad a izquierda o derecha. La táctica de prolongar su respuesta en Andalucía hasta conocer los resultados del 24 de mayo ya se suponía y, en ese sentido, ha constituido la primera gran decepción de Albert Rivera hacia sus votantes. Conceder el sí quiero a Susana Díaz al mismo tiempo que facilitaban el gobierno a Cristina Cifuentes puede sonar a un ejercicio de responsabilidad política, pero su sonido más definitorio ha sido el de la decepción con impredecibles consecuencias futuras para un partido que había generado un importante efecto de expectación en un pequeño margen de tiempo. Quizá por eso, porque ese tiempo tan corto ha descubierto que Ciudadanos es un partido sin estructura, donde en sus listas no se conocen entre ellos, con el goteo permanente de los huidos de UPyD, sin mucho más que rascar más allá de la buena figura de su líder, se haya despedazado en trocitos de desencanto para alegría de los otros damnificados que ya no sienten tantos temores. Ciudadanos ha querido escenificar aquello de la regeneración política exhibiendo un documento ineludible para los que quisieran pactar como si fuera una subasta en busca del mejor postor, pero sin el menor poso político que pudiera justificar por qué sirve igual para derechas o izquierdas cuando ellos mismos habían vendido otra idea mucho más atractiva que la de dejarse arrastrar por los de siempre.

Hoy esos ayuntamientos se abren, pero en función de lo que pase en las generales y de los futuros acuerdos, que también los habrá, muchos de los están colocando sus nuevos despachos deberán buscar cajas para embalar esos sueños con fecha de caducidad.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid