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No me moverán

Euráfrica: Pensando en grande

Abril 6, 2010

Hace dos semanas publiqué en el Extraconfidencial.com los conceptos en los que China está sumergida en su expansión económica mundial. Uno de ellos, inventado por mí, era Cháfrica, un neologismo que expresa la fuerte relación que el gigante asiático tiene con el continente negro. Para China, África se ha convertido en: proveedor de materias primas, destinatario de inversión internacional y un buen consumidor de sus productos. Se calcula que el intercambio comercial entre ambos supera los 100.000 millones de dólares anuales.
 
Los mandarines comunistas han olfateado que el futuro desarrollo del mundo pasará por la media luna del sur africano, sobre todo si resuelven el problema del SIDA. Si quisiéramos adjudicarle un neologismo podríamos llamarla: KAS (Kenia, Angola, Sudáfrica), habría que añadir Mozambique, pero tardará algo más. Otro polo de desarrollo posible es el África occidental: la francesa (Costa de Marfil, Camerún, …), Ghana y, si resuelve la corrupción, Nigeria. Pero también hay que analizar el nordeste con Marruecos a la cabeza y un Sahara en el que la UE está pensando instalar el mayor centro de energía solar nunca imaginado.
 

África, el futuro

 
Por todo esto, estar con la mirada puesta en el futuro es pensar en África. Europa no debe olvidarlo por varias razones. La primera es que África está geográficamente cerca. La segunda es que históricamente los dos continentes han estado relacionados. Durante el Imperio Romano el norte de África fue una parte importante del mismo. Todas las grandes naciones europeas han sido colonizadores, y de ello hasta no hace mucho. El Inglés, el Francés y, en menor medida el Portugués, son ‘lenguas francas’ de gran parte del continente ante la gran profusión de lenguas vernáculas. La tercera razón es de carácter económico: no se debe llegar tarde a los futuros ejes de desarrollo mundial. La cuarta es de solidaridad y ‘egoismo bienentendido’: si se hace bien el desarrollo de África tirará de la economía europea y evitará una inmigración desordenada.
 
En el IESE hay un grupo, encabezado por mi colega, el Profesor Renard, denominado África. Su objetivo es desarrollar Business Schools en todo el continente. Ya hemos ayudado a desarrollar la nigeriana Lagos Business School, la Keniata Strastmor Business School en Nairobi y estamos lanzando la Ivoriana Institud d’Autes Études Áfrique en Abidjan. Estamos convencidos que la educación superior, universitaria, en el mundo de los negocios, es el mejor motor de desarrollo. Máxime si se hace a través de la implantación de instituciones locales con prestigio que arraiguen a los profesionales en sus territorios; así se evita la emigración selectiva de los mejores, que después de estudiar en el extranjero no vuelven.
 

Pensar en grande

 
Hay que pensar en grande, hacer instituciones importantes e invertir en proyectos ilusionantes. España, por ejemplo, podría ser el abanderado, dentro de la UE, de una de las obras de ingeniería actuales más imaginativas: unir ambos continentes a través del Estrecho de Gibraltar. Luego se podría pensar en continuar con una línea férrea y una carretera trans-africana que una el continente de norte a sur a través de la costa occidental, para el transporte de mercancías.
 
España tiene ingeniería civil capaz de resolver los retos técnicos de la construcción de un puente o un túnel en el estrecho de Gibraltar. Pero los problemas principales son de naturaleza política y financiera. Lo que es seguro es que su construcción generaría dos zonas de desarrollo potentes, una a este lado del estrecho y otra en Marruecos.
 
Esta inversión, junto con la construcción del Centro Sahariano de Energía Solar, sería semejante a aventuras de éxito como: el Canal de Suez o la unión bajo el mar de Inglaterra y Francia. En aquellos momentos los europeos eran capaces de pensar en grande e hicieron cosas inauditas. Olvidemos las pequeñas diferencias y pongámoslos a construir algo que resarza a los africanos del expolio de siglos y, además, nos beneficie. Frente a Cháfrica ofrezcamos Euráfrica. Estamos más cerca y hablan nuestros idiomas.
 

José Ramón Pin Arboledas es Profesor del IESE y Director del Executive MBA-Madrid