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Otras opiniones

Ética del consumo

Diciembre 22, 2009

Interesado enormemente en el valor real y objetivo que tiene para la gran mayoría de la población una época del año  llamada Navidad, he decidido atender mi curiosidad,  emprendiendo un interesante viaje hacia el pasado, para recordar algunas verdades incómodas de una celebración que para algunos es de relativa importancia.

 

Hace algunos años, cuando éramos jóvenes e inocentes, deseábamos con enorme impaciencia la llegada de estas fechas, soñábamos con dragones y princesas, volábamos por galaxias desconocidas y surcábamos los océanos como auténticos piratas. Ahora preocupados por ganar la carrera al tiempo pensamos que todas aquellas aventuras quedaron guardadas en un enorme baúl, cuya llave escondemos en lo más oscuro de  nuestra consciencia protegiéndola como un fiel vasallo, para que no se desintegre al contactar con esta realidad que nos ha tocado vivir. Por eso Desde mi pequeña ventana al mundo, Os suplico ¡que no tengáis miedo!. Rescatar vuestra llave interior para acabar con la idiosincrasia de la estupidez.

Princesas y dragones

Esta etapa sirve para  recordar el nacimiento de un niño llamado Jesús, concebido desde el amor más extraordinario, con la finalidad de rescatar los valores que hacen de las personas, gigantes de hierro preparados para soportar las más terribles calamidades.

Por este y otros motivos Os animo a que no perdáis la ocasión para regalar amor, sinceridad y alegría de vivir.

Somos seres con capacidades infinitas, aprovechadlas y no sucumbáis ante ninguna barrera, porque todas ellas son ficticias y no corresponden a un mundo en el cual, las princesas y los dragones deberían visitarnos con mayor frecuencia.

Alejandro Serrano es estudiante de Derecho, Políticas y Económicas