Menú Portada
Otras opiniones

ETA, corrupción y paro

Enero 16, 2011

La pasada semana fue una de esas que hubiera firmado el gobierno sin hacer preguntas en un momento en el que sus expectativas de aceptación electoral no están para tirar cohetes. El presidente Rodriguez Zapatero salía más que bien parado en su primera valoración pública a propósito de la insuficiente tregua etarra anunciando en Antena 3 que la respuesta de su Ejecutivo sería continuar con unas detenciones que horas después se materializaban. El Partido Popular se ponía además en primera línea de saludo apoyando al Gobierno. Nada que objetar.

Y por si fuera poco, el primer y gran rubicón que esperaba a “Zp” en el comienzo del año -conseguir parar el golpe de los “insaciables mercados” frente a la debilidad española situada justo en la siguiente bancada de la portuguesa-, se consiguió y además con notable. El Tesoro Público colocaba tres mil millones de euros -eso sí, con un interés marginal de un 27% más caro que en la última subasta-, y espantaba el fantasma de un posible plan de rescate que, para ser exactos, aún no se ha esfumado.

Una leve sonrisa

Ha sido una primera semana de año político, cerradas las interminables Fiestas Navideñas, que dibujaba una leve sonrisa en el Gobierno y en el partido socialista antes de afrontar unos comicios municipales en Mayo y una recta final de Legislatura con o sin Zapatero que van a estar marcados curiosamente por los mismos tres grandes enunciados que han mandado en las últimas décadas en la política de éste país:

Uno, la incuestionabilidad dentro de la banda terrorista ETA de su estrategia armada; por un lado, ninguneando la cada vez mayor contestación de sus presos y,  por otro, despreciando a Batasuna y a quienes desde su entorno pretenden agilizar una vía política que creen restaría argumentos violentos a la banda; aún a sabiendas de que el final de toda opción que vaya más allá de simples argumentos mafiosos pasará por la no presentación de ese mundo a los comicios municipales. Todo lo demás son absurdas paradojas, como la del ex dirigente de la banda Jesús Alvarez Santacristina, alias “Txelis”, comulgando en la Catedral de San Sebastián tras licenciarse en Teología con su estudio “Bienaventurados los no violentos”. Curioso en alguien que dirigió una ETA que mató a 178 personas.

Humos fétidos en el PSOE

Otro enunciado, -quién iba a decirlo-, es uno que sube enteros en las encuetas del CIS a la hora de enumerar los temas que más preocupan a los españoles: la corrupción. Y es que cuando todos esperábamos el momento en el que las Fuerzas de Seguridad -dirigidas por el Vicepresidente Primero y Ministro de Interior, Pérez Rubalcaba-, volverían a registrar un nuevo Ayuntamiento gobernado por el Partido Popular o permanecíamos atentos a más revelaciones sobre Gürtel, resulta que comienzan a salir humos fétidos de algunas alcantarillas en la calle del PSOE.

Quién le iba a decir al bueno de Tomás Gómez que, tras el descorche de espuma de su victoria contra el poder de “Zp” en las primarias, iba a recuperar la primera línea de presencia mediática, solo que a costa de la condena a su mano derecha, Trinidad Rollán, por prevaricación. Algo que le vuelve a enfrentar con la dirección Federal de su partido  y que puede suponer para sus aspiraciones en Madrid un trastorno.

Un trastorno nada comparable a las consecuencias a medio plazo que puede acarrear en el granero de votos andaluz el círculo judicial que se cierra contra el ex Presidente Chaves y el actual, Griñán, tras la imposición por parte del Tribunal Superior de Justicia a éste último de la apertura de expediente sancionador a su antecesor, por haber silbado y mirado para arriba ante la concesión de más de diez millones de euros a una empresa de la hija de Chaves. Y aquí no llama tanto la atención la defensa al actual número cuatro del Gobierno de dirigentes socialistas de segunda fila, como el indicativo silencio, entre otros,  de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Tres miuras sin afeitar

El tercer enunciado es económico: se esfuman las esperanzas de que 2011 pueda traer los primeros atisbos de creación de empleo, pero sobre todo -y aún pasada con nota la primera gran prueba-, lo que podemos dar por seguro es que el estrés frente a la tensión que imprimen los mercados va a continuar por lo menos hasta la primavera; es decir, hasta la campaña electoral de las elecciones territoriales de Mayo.

No está nada clara ni la reacción ante las próximas emisiones de deuda del Estado -en gran parte destinada a cubrir nuevos vencimientos-, ni ante lo que pueda conocerse acerca de la burbuja inmobiliaria real de las cajas; ni tampoco ante la aplicación real por parte del Gobierno de las reformas que ahora negocia con agentes sociales, teniendo en cuenta que tienen que estar en fase de aplicación para antes de las elecciones municipales y pase lo que pase.

Y ahí es donde flaquea la credibilidad de este Ejecutivo. Tres miuras con cuernos sin afeitar.

Julián Cabrera es Director de los Servicios Informativos de Onda Cero