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El rincón del lector

Esperanza Aguirre, ejemplo de dignidad

Septiembre 27, 2012

Una cosa es soportar y no criticar a los tuyos para no crear más cismas en el seno del partido, y otra muy distinta tener que tolerar las incoherencias y despropósitos de algunos de sus directivos, comenzando por el mismísimo Mariano Rajoy. De ahí que la única salida medianamente airosa pero con toda dignidad que le ha quedado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha sido la de presentar la dimisión irrevocable alegando razones personales, dejando total libertad al pusilánime presidente del Gobierno para que haga y deshaga, prometa y no cumpla, componga y destroce a su gusto, en lugar de tomar decisiones y dejar de preocuparse por su futuro político. Solo presta oído a sus consejeros áulicos, conociendo de antemano sus respuestas, que como siempre pasan por recomendarle el más estricto tancredismo y esperar a que se celebren las elecciones gallegas y vascas, para afianzar con la victoria en las primeras que sigue siendo el líder indiscutible y necesario.

Con la desaparición de la política activa de Esperanza Aguirre, seguir logrando mayorías absolutas en la capital de España, ya no resultará tarea fácil. De haber continuado en su puesto, no le quedaría más remedio que seguir aceptando algo que atentaba contra sus propios principios, como por ejemplo, las subidas de impuestos (IRPF e IVA), ahogando y engañando todavía más a los ciudadanos, lo que sin duda habrá acelerado la decisión del voluntario cese, para tratar de salvaguardar la mencionada dignidad.

Según parece, Rajoy, que repudia los cambios, está dispuesto a repetir la misma torpeza cometida en las pasadas elecciones andaluzas con las gallegas y vascas. Intentar demorar la decisión sobre el posible “rescate”, hasta que no se celebren los citados comicios autonómicos, puede incrementar, todavía más, sus desprestigio político, si bien, tiene a sus favor, la nefasta labor de oposición realizada por el amortizado Rubalcaba, quien en su última comparecencia en TVE, se cansó de repetir las mismas banalidades e idioteces de siempre, criticando la destrucción del estado del “bienestar” por parte del PP, pero sin proponer soluciones ni aclarar, como y a costa de quien se mantendría…

Tras la reciente reunión del Comité Federal del PP. La continuidad de Esperanza Aguirre prácticamente resultaba insostenible. La incomprensible defensa de Rajoy de su amigo personal y ministro de Interior, Jorge Fernández, quizá fue la gota que colmó el vaso para provocar el abandono. En el PP de Madrid, eran perfectamente conocedores de que la presidenta de la Comunidad estaba sometida a una presión insufrible, teniendo que tragar con ciertas actitudes e imposiciones con las cuales no comulgaba ni compartía. Sin el menor género de duda, con su marcha, desaparece uno de los grandes valores de la formación conservadora. El final político de esta gran luchadora y defensora de la verdad, tristemente, ha sido propiciado por su propio partido, el PP, pasando a la historia como otra de las injusticias cometidas por los populares y uno de sus mayores errores. En esta ocasión se han pasado de frenada, y tal barrabasada pasará factura a no muy largo plazo…

Rajoy considera que ya puede respirar tranquilo con la desaparición de Aguirre quien le plantaba cara, criticaba y le cantaba las verdades del barquero, pero se equivoca rotundamente porque tras ella, aparecerán nuevos valores que no estarán dispuestos a soportar sus silencios, escapadas, incumplimientos, falsas promesas, etc. Por mucho que lo intente, jamás podrá ejercer ni demostrar el liderazgo nato de Esperanza Aguirre, don del que descarada y penosamente carece. Además, y no se enfade, habla perfectamente ingles y según los medios, hasta ha ganado el último campeonato de golf en el que ha participado. ¡¡Reflexione y tome decisiones don Mariano!!; aunque le cueste abandonar la Moncloa antes de lo que tenía previsto…..La renuncia de la presidenta de la Comunidad en la cumbre de su carrera política, no es ninguna frivolidad sino todo un sacrificio, como tampoco las continuas manifestaciones ciudadanas pueden ser consideradas algarabías. En efecto nuestra economía es un desastre, pero la imagen que estamos proyectando al resto del mundo con miles de personas intentando tomar el Congreso de los Diputados y la Comunidad catalana pretendiendo lograr la independencia, no ayudan precisamente al prestigio de la “marca España”

José-Tomás Cruz Varela