Menú Portada
Otras opiniones

“Espe” ya lo hacia

Febrero 3, 2011

Los tiempos de crisis económica obligan a efectuar duros ajustes, los ajustes derivan en recortes y los recortes acaban siendo asumidos por la clase dirigente que se sitúa inevitablemente en el objetivo y bajo la lupa de la opinión publicada y de unos sufridos ciudadanos que, sobre todo, esperan gestos de los políticos. Y aquí la demagogia encuentra el terreno más abonado en la carrera por ver quién da más ejemplo de austeridad, máxime cuando nos encontramos ya metidos de lleno en una precampaña electoral de cara a las territoriales de Mayo que sólo será la antesala de otro interminable período preelectoral de cara a las generales.

El President Artur Mas vino a Madrid para despachar con SM el Rey Juan Carlos I en Zarzuela -también lo hará la semana que viene con Rodríguez Zapatero en Moncloa-, y desde la Generalitat se encargaban de hacer saber, para quien quisiera oírlo, que los cincuenta minutos de vuelo nacional Barcelona-Madrid los había hecho el Jefe de Gobierno catalán en lo que el común de los mortales que nos hemos hinchado a volar conocemos como perraje, vamos, en Turista. Todo un gesto por parte de Artur Mas teniendo en cuenta que la fila de emergencia en Turista es bastante más cómoda que el Bussyness de los vuelos nacionales.

Escenografías viajeras

Ahora, tras un sacrificio de este calibre para la espalda del President entendemos que acometerá los recortes que realmente tocan en una Administración autonómica que desde hace años, especialmente durante la nefasta etapa del tripartito, se ha dedicado a dilapidar los dineros públicos en el empeño por crear organismos paralelos a los ya existentes en el Estado.
El Presidente gallego, el popular Núñez Feijoó, también viaja en Turista -bien hecho-, pero de momento ha demostrado ir más allá de los gestos y lleva la delantera frente a otras administraciones como la catalana a la hora de optimizar en tiempos de crisis: los múltiples Gabinetes suprimidos en las Consejerías gallegas han visto aglutinada su función en torno a Presidencia y, desde luego, las cosas peor no funcionan y la coordinación, en temas como Comunicación, incluso ha mejorado.

Pero volvamos a esto de las escenografías y los gestos a propósito de las clases en las plazas de avión, porque les aseguro que el tema sociológicamente da para mucho: la diferencia entre Primera y Turista es el más fiel reflejo de hasta dónde puede llegar la bajeza de la condición humana en la distinción de clases sociales; casi diría que es, en una sociedad cada vez más global y en la que todos vestimos y circulamos igual con independencia del cargo o cuenta corriente, el último reducto de ciudadanos de primera y de segunda categoría.

Durante mi etapa profesional quemando miles de millas aéreas siguiendo a Presidentes del Gobierno por todo el mundo, he visto a los más íntegros personajes -sobre todo periodistas-, temblar de emoción por un posible cambio a Bussyness, despreciar todos los valores éticos por meter la cabeza en las salas VIP y permanecer en un perdido aeropuerto europeo a las siete de la mañana, con días sin ver a la familia pero, eso sí, contando los puntos recién acumulados de la “Iberia Oro”.

Bonobuses electorales

Pues bien, las cosas como son y a cada cual lo suyo: el primer político de este país, que en época además de incipiente recuperación económica y previsible bonanza, dio ejemplo con toda naturalidad de que sus viajes en el terreno de lo público se hacían en Turista, es una mujer: la Presidenta de la Comunidad de Madrid -ex Presidenta del Senado y por entonces Ministra de Educación-, Esperanza Aguirre. Y además no en vuelos de cincuenta minutos.

Como botón de muestra un ejemplo: en la primera Legislatura de Aznar se trasladó a las Islas Canarias uno de los Consejos de Ministros -después ha habido alguno más también con “Zp“-, y obviamente todos los miembros del Gabinete se desplazaron en vuelos comerciales. La sorpresa del grupo de periodistas que nos desplazábamos a Gran Canaria para realizar la cobertura informativa tuvo que ver con el contraste entre la más de media docena de Ministros ubicados en Primera y Esperanza Aguirre, Ministra de Educación, sentada en Turista junto a Isabel, su Jefa de Gabinete, revisando papeles. La naturalidad de Aguirre saludando a la prensa de perraje contrastó con el silencio y cierto rubor de sus compañeros de Gabinete preguntados al llegar al Aeropuerto canario por la “norma” de su compañera

La actual Presidenta madrileña no tenía mucho que ganar con el gesto porque ni siquiera había magma social sobre ese particular, pero, de aquí a Mayo, atentos a la ilimitada imaginación de muchos cargos públicos y sobre todo candidatos. Se van a vender cantidad de bonobuses.

Julián Cabrera es Director de Servicios Informativos de Onda Cero