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Los puntos cardinales

España se vuelca en carantoñas con la Chica de Ipanema

Noviembre 20, 2012

Antes de que comenzase la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos que concluyó el fin de semana en Cádiz todo el mundo sabía que había alguien que destacaba sobre los demás participantes. La presidenta de Brasil no sólo asistió a esa reunión que ha intentado revitalizar el deteriorado proceso de cumbres sino que permaneció en visita oficial en Madrid, recibiendo agasajos de todo tipo por parte del rey y del presidente del Gobierno. Incluso el más alto ejecutivo de un conocido grupo editorial que en su momento ejerció el periodismo le dedicó una semblanza hagiográfica a Dilma Rousseff, sabedor como es el autor del larguísimo texto dominical que una de las pocas bazas que le queda a su quebrado multimedia es el mercado de ese gigante suramericano, que ha entrado por derecho propio en el denominado grupo de los BRIC que integran Brasil, Rusia, India y China y que, en conjunto, suman el 27 por ciento del Producto Interior Bruto de todo el mundo.

El crecimiento económico

Rousseff es la heredera del hombre con el que Brasil inició su despegue, Luis Ignacio Lula Da Silva, aunque pienso que sería de justicia atribuirle algo de mérito a su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. Lo cierto es que el plan Lula para lanzar la economía puso el acento una mayor cifra de crédito, una más amplia financiación de las inversiones y en el compromiso de reducir la deuda pública por debajo del sesenta por ciento. La comunidad internacional sabe desde hace tiempo que Brasil es la gran potencia hemisférica, como quedó demostrado cuando se le adjudicaron el Campeonato Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Antes, el año próximo, Río de Janeiro acogerá la Jornada Mundial de la Juventud del Papa. Para ello, pero sobre todo para las otras dos citas, se requieren unas infraestructuras de las que el país carece hoy por hoy. Se ha variado el modelo económico, de tal manera que la agricultura sólo representa un diecisiete por ciento de su economía, comparado con el veintidós de la industria o el sorprendente sesenta por ciento que concentra el sector de los servicios. Es un gigante cuyos cerebros macroeconómicos han logrado que el PIB per capita pase de los ocho mil cuatrocientos dólares en 2009 a los más de doce mil previstos para el próximo ejercicio.

Las necesidades de Brasil

Podríamos decir que Brasil es un excelente boxeador con una magnífica pegada pero al que hay que proporcionar guantes y un par de buenas botas para poder dar de sí todo lo que atesora en el ring. Y eso se traduce en la experiencia contrastada que nuestras empresas han exhibido en muy diferentes partes del mundo. Por ello se comprende el trato exquisito que se le ha dispensado a la presidenta durante estos días en España. Brasil reúne todas las condiciones para concentrar la atención de los inversores mundiales, porque además esas infraestructuras le resultan imprescindibles para el desarrollo que exige su prometedor futuro. Aunque tiene que solucionar problemas internos de enorme calado para seguir siendo un reclamo mundial. Uno, ahora en vía judicial, es el de la corrupción. De momento, el que fuera jefe del Gabinete de Lula, José Dirceu, ha sido condenado a diez años de cárcel. Junto a él, otros dos colaboradores del Palacio Presidencial rendirán cuentas ante la Justicia de un Estado que sabe también que las empresas extranjeras se sentirán mucho más tranquilas si en ciudades como la capital financiera, Sao Paulo, hay voluntad y medios para impedir que un poderoso de grupo delictivo asesine a más de doscientas personas en apenas un mes. Hay que lograr hacer posible la ecuación prosperidad-seguridad.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.