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No me moverán

España: Petróleo y Euribor

Marzo 8, 2011

No por esperadas son menos temidas. Las noticias de la semana pasada eran: la subida de los precios de la energía y el anuncio de la subida de los tipos de interés básico del BCE. Lo primero se debe a la crisis en los países árabes productores de petróleo. Lo segundo, al repunte de la inflación que supera en la eurozona el 3%. Para la economía española son malas noticias pero inevitables; por eso, hay que preparar un plan para corregir o, al menos, moderar sus efectos.

El BCE tiene, por acta fundacional, la obligación de vigilar y combatir la inflación; para ello posee como instrumento el manejo del tipo de interés básico. Se supone que la subida del tipo de interés reduce la demanda de créditos, genera menos circulación de dinero en manos de empresas y particulares y, en consecuencia, disminuye el consumo presionando los precios a la baja y reduciendo la inflación generada por una demanda excesiva. Técnicamente a esta operación se le conoce por ‘enfriar la economía recalentada’. Esta es la teoría básica de la política monetaria de un país o conjunto de ellos con la misma moneda, como es la zona euro.

Bueno para unos, malo para otros


Por tanto el BCE subirá el tipo de interés. Para Centro-Europa, donde la economía empezaba a calentarse por demanda interna, puede ser una decisión acertada. Además Centro-Europa exporta su producción por lo que la reducción del consumo interno no repercutirá demasiado en el crecimiento de su economía.
Pero ¿qué pasa en España y algún otro país latino?: que su inflación es básicamente de costes, por la subida de las materias primas, alimentos y energía.

La economía se resentirá. Ya tiene un consumo interno debilitado, un peso mucho menor de la exportación y unas familias que ahorran ante las perspectivas negras de futuro que ven; habrá atonía empresarial. Sólo, en el sector financiero tendrá efectos positivos, porque las subidas de tipos de interés siempre aumentan los márgenes, dado que cobran más por sus créditos y pagan lo mismo por los depósitos puesto que las cuentas de pasivo tienen inercia y tardan en reaccionar. El turismo, nuestra gran industria, tendrá un buen año debido a su desviación a nuestros territorios por la inestabilidad social en el Magreb, pero el enfriamiento de la economía centro-europea le restará parte del potencial.   

Adelanto de la elecciones, un acto de patriotismo

Las empresas, con la subida del Euribor, verán dificultadas aún más su financiación, despedirán más gente y eso aumentará el paro, con el consiguiente deterioro de las finanzas públicas, que ya están maltrechas. Los mercados aumentarán su prima de riesgo por la deuda soberana, tendremos que pagar más intereses y eso agravará más el déficit público. Además, cómo la inflación es más de costes que de demanda, la subida del tipo interés básico no moderará la inflación tanto como en Alemania o Francia. El sacrificio se hará, pero sin una repercusión adecuada en la inflación, que bajará menos de lo necesario. Un desastre.

La esperada recuperación del 2011 se puede esfumar, salvo que se adopten medidas urgentes, que no puede tomar este Gobierno superado por los acontecimientos. Se impone un adelantamiento de las elecciones generales, para que coincidan casi con las autonómicas y municipales. Sería un acto de patriotismo. Como también lo sería que, salvo victoria por más de la mayoría absoluta del PP, se hiciera un Gobierno de gran-coalición a la Alemana, PP-PSOE, para poner en marcha un plan urgente de reestructuración y regeneración nacional. Sin embargo, no hay que esperar ‘peras de los olmos’ ¿O sí? 


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública