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Mensaje en una botella

España es un corral

Marzo 20, 2013

Echo de menos la educación. La echo de menos en una parte considerable de la población española, que es la que me rodea. Me refiero a la “cortesía” o “urbanidad”, que es como define educación el Diccionario de la Real Academia Española. Añoro el respeto que implica pedir las cosas por favor, dar las gracias, saludar al llegar o despedirse al marcharse. Son costumbres de la modalidad Lince ibérico: están en peligro de extinción y pueden acabar desapareciendo si no ponemos remedio. El remedio no cuesta dinero y eso es una gran noticia en tiempos de escasez. Ser educado, cortés o urbano con los demás es gratis. Está económicamente probado.

No hay mucha cortesía, pero hay muchos gritos. Hablar más alto que el vecino parece el mejor aval para llevar razón. Pero es sólo un efecto óptico que no resiste una sola repetición de la jugada en televisión. La televisión, que es un evidente reflejo de la sociedad en que vivimos, contribuye a este efecto con un género que se ha esparcido incontroladamente por las parrillas de programación: la tertulia. Atrás han quedado las tradicionales tertulias de actualidad, que han dado paso a tertulias sobre casi todo lo que la mente humana sea capaz de imaginar.

Tiene mi respeto todo contertulio preparado que aporta datos, los analiza y finalmente ofrece su opinión. Tiene, en cambio, mi ignorancia quien se abre paso por la fuerza de sus cuerdas vocales y sin argumentos para respaldar sus opiniones. Siempre he procurado tomar ejemplo de los primeros y he tratado de no seguir la doctrina de los segundos cuando he sido reclutado para una tertulia.

La epidemia y la pandemia

España se ha convertido en una gran tertulia. Hay tertulias en las calles, en las casas o en los bares. En la inmensa tertulia nacional pugnan por salir victoriosos quienes hablan más alto pero piensan más bajo. Se enfrentan sin disimulo a quienes piensan lo que dicen pero no gritan para defenderlo. Unos tratan de imponerse por la fuerza y otros tratan de convencer dialogando. Unos cacarean y otros hablan. España es un corral.

En medio del ruido han ido quedando olvidadas costumbres como las anteriormente recordadas en este artículo: pedir las cosas por favor, dar las gracias, saludar al llegar o despedirse al marcharse. Total, ¿para qué? ¿Sirven de algo? ¿Te garantizan el éxito? Los chavales que crecen en estos tiempos en los que el respeto parece haber quedado aparcado se contagian del ambiente general. Y corremos peligro de que la epidemia se transforme en pandemia.

¿Es tanto pedir que procuremos ser educados, guardar las formas y comportarnos amablemente con los demás? ¿No es esa manera de comportamiento la que te hace ganar automáticamente el respeto de los otros? Ni que hubiera que mendigar la educación. Y no me refiero a la que se adquiere por el nivel cultural o de conocimientos: he visto a mendigos casi analfabetos con más educación que algunos que han cursado varios doctorados.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero