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No me moverán

España: ¿Diplomacia financiera?

Julio 30, 2012

Después de unas semanas de desconcierto parece haber vuelto la calma a los mercados financieros. La prima de riesgo se modera -este lunes empezó por debajo de 530-, y el IBEX 35 sube. Sin embargo, poco dura la alegría en la casa del pobre: el mismo viernes la EPA del segundo trimestre de 2012 reflejaba una situación difícil en el mercado laboral. Casi la cuarta parte de la población activa, 5,7 millones, estaba en el desempleo. Cuando hay un poco de respiro en la economía, una nueva noticia golpea la opinión pública.

Pero algo empieza a notarse. De momento solo en las altas esferas empresariales. Es una especie de rabia contenida, una respuesta de rebeldía ante los sucesivos golpes a la imagen de la economía española. A principios del siglo XXI parecía que España había recuperado una posición en el concierto económico internacional. Un orgullo mal disimulado trasmitían las empresas españolas situadas en el extranjero. Ahora esa sensación corre el riesgo de resquebrajarse y se rebelan.

¿Reacciona la gran empresa?

Los grandes capitanes de nuestras empresas refugiados en su trabajo profesional no reaccionaron antes. Quizás creyeron que su responsabilidad era sólo mantener la rentabilidad de sus compañías. Incluso alabaron al poder político en reuniones monclovitas. Probablemente, pensaron que no podían hacer otra cosa. Ahora ya saben que la decadencia del Gobierno y el sector público les hace daño, mucho daño. En la economía global se compite mediante la conjunción del sector público, el privado y el tercer sector. 

La gran empresa no es inmune a la debilidad del Estado. Telefónica ha decidido no repartir dividendo consciente de que no es el momento de apalancarse financieramente. Los créditos resultan caros para cualquier español y la autofinanciación es necesaria. Es el efecto reflejo de la prima de riesgo. El tipo de interés que se aplica a la deuda soberana española, acaba influyendo en el de los créditos a las empresas de origen español, por muy internacionales que sean.

Por eso, el hecho de que grandes empresarios se hayan involucrado en la defensa de la Marca España es una señal de reacción. Carlos Espinosa de los Monteros, de amplia trayectoria empresarial, ha aceptado ser su alto comisionado. Pero no es suficiente. Lo complicado es saber lo que pueden hacer. Desde luego, no pueden sustituir al poder político. Su trabajo está en eso que ahora se llama la sociedad civil. En estos momentos ayudando al Estado donde son más eficaces.

¿Influir en los centros financieros internacionales?

Si en algún lugar pueden actuar con eficacia es en los centros financieros mundiales. Ahí los grandes empresarios y directivos españoles deben convencer de la solidez de nuestra economía. Ellos son animales de su misma especie; se entienden mejor financieros con financieros que financieros con políticos. Los empresarios se fían más de los empresarios que de los gobiernos.

Es lo que se podría llamar diplomacia financiera empresarial. La necesitamos. La llevan intentando poner en marcha los ministros García-MargalloDe Guindos desde principio de Legislatura. Los empresarios dijeron que ayudarían ¿Serán capaces de cumplirlo? De momento, no parece haber tenido mucho éxito. Esperemos la reacción que empieza a notarse. Las grandes empresas ya son conscientes de lo que se juegan: su propia supervivencia.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid.