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¡Qué fuerte!

Esos niños crueles

Septiembre 23, 2016
bullyng

Que los niños siempre dicen la verdad está clarísimo, menos cuando mienten para tapar alguna fechoría… cosas de niños. Normalmente pensamos que, por esas verdades, los niños pueden llegar a ser muy crueles. Verdades que no se callan porque no tienen edad para entender lo que es el saber estar y la diplomacia, y menos aún lo que es políticamente correcto. La inocencia les lleva a decir las cosas tal y como las piensan sin caer en la cuenta del daño que pueden hacer. Siempre he pensado que no hay niños malos sino traviesos y trastos, pero la actualidad y la realidad evidencian que no se puede generalizar, una vez más.

Hay niños cabrones, y mucho y estoy segura de que éstos son conscientes del mal que provocan y el daño que hacen. Hace unos días vi el video de un niño acosando, pegando y maltratando a otro en los cuartos de baño de su colegio. Rodeado de más de diez niños que miran, consienten y callan como el chulito de la clase arrincona al pobre elegido. ¿Por qué? Porque le da la gana a él, porque él ha decidido que su presa sea esa y no otra por cualquier tontería, porque tiene que demostrar a los demás que es el más fuerte y demostrarse a sí mismo que no es un “pringao”. Si el resto de niños que se limitan a mirar se echaran encima del agresor y de su cómplice que graba la escena para complacer al gallito de la clase, las cosas serían diferentes y quizás, estos casos de acoso escolar se darían menos.

El papel de las redes sociales

Qué buenas son las redes sociales para unas cosas y qué malas son para otras como estas. El agresor ya no se contenta con maltratar a su víctima sino que además lo exhibe en las redes para recibir el alago de sus conocidos. O eso es lo que él se cree. Lo que no sabe es el rechazo y el odio que genera sobre sí mismo cuando publica su agresión.

La experiencia ha demostrado que, en algunos casos, el niño acosado sale adelante y luego llega a ser un gran profesional reconocido públicamente. Lo digo por la cantidad de famosos que estos días, -con la vuelta al cole, y con ello, los nuevos casos de acoso escolar-, han salido en los medios o en sus redes sociales reconociendo que fueron niños acosados. Pero por desgracia no todo es tan bonito ni siempre acaba igual. Hay muchos, la mayoría, que acaban con secuelas y quedan marcados toda su vida por culpa de un niñato que quiso ser el más famoso y el más fuerte de la clase, por culpa de un engreído que se creyó superior a los demás y que lo único que demuestra con ello es ser peor.

Los datos dicen que la mayoría de acosos se hacen a chicas y que al 92% les quedan secuelas psicológicas. Añadimos el problema de que el acoso no queda sólo en el colegio, ahora con las redes, se extiende al resto del ámbito del menor y ya ni en su casa pueden estar tranquilos.

Los hijos duelen más que nada en el mundo, por eso se debería perseguir más el bullying, ciberbullying o como quieran llamarlo. El acoso escolar es un problema de todos y no debemos mirar para otro lado. Padres de acosados, padres de acosadores, profesores, administración, etc. No podemos consentir que un niño maltrate a otro y le deje marcado para siempre, por el bien del acosado, pero también del acosador.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com