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Atando cabos

Escraches bolivarianos

Abril 14, 2013

Definitivamente en Españ<span>a no dejamos de hacer el ridículo. En las últimas semanas otra de las imágenes que están dando la vuelta al mundo es la del acoso y violencia verbal injustificada en las puertas de los domicilios particulares de los políticos. O mejor dicho, en la puerta de los domicilios particulares de los políticos del PP. ¿Por qué no hay escraches en la puerta del domicilio, por ejemplo, de Botín? ¿O de los grandes banqueros? ¿O de los miembros del anterior gobierno de Rodríguez Zapatero que no hizo ni el más mínimo Decreto-Ley para revertir la situación? ¿O en la puerta del domicilio del anterior gobernador del Banco de España? Los escraches ha sido y es la excusa perfecta para expresar de forma antidemocrática el no reconocimiento del último resultado electoral en las urnas. Es la utilización política y partidista de una desgracia y, en ocasiones tragedia, de aquellas familias que no pueden pagar su hipoteca. Mientras no ocurra lo contrario hay una realidad. De momento el único Gobierno en lo últimos 40 años que ha legislado en contra de los desahucios es el actual. Esto es una realidad. Y nadie puede acogerse al hipócrita argumento de culpar sólo a una formación política a no ser que sus intenciones sean puramente electoralistas, como es el caso.

La situación de los desahucios está tan manipulada que hemos visto como una consejera de IU, que por cierto fue consejera de una Caja de Ahorros andaluza cuando se practicaban más desahucios, ha anunciado a bombo y platillo, un decreto de la Junta de Andalucía que es mucho más limitado e injusto que el Real Decreto que ya aprobó el Gobierno. En el decreto de la Junta se establece que a los bancos les será expropiada la vivienda para mantener en ella a las personas y propietarios más vulnerables durante tres años. Pero esas personas tendrán que pagar una cantidad al mes. Un tanto por ciento del justiprecio que se dicte por la expropiación. En el Real Decreto actual del Gobierno central no existe la expropiación, existe la obligación de paralizar los desahucios para aquellas personas más vulnerables (las mismas y con los mismos requisitos que en el decreto de la Junta) pero sin tener que pagar ni un euro durante dos años. Es decir, el decreto populista de la Junta de Andalucía, además de ser de dudosa inconstitucionalidad, es mucho menos práctico y más injusto. ¿Cuál es la diferencia? En el decreto de la Junta se anuncia, se grita, se proclama la palabra mágica “expropiación”. Y eso queda muy bien aunque no se explique que el resultado es mucho más perjudicial para el desahuciado.

El anterior gobierno socialista aceleró los desahucios

Pero ante tanta utilización partidista de una desagracia como los desahucios también nos podríamos preguntar dónde estaba Ada Colau y su plataforma anti desahucios hace un año, o dos, o hace cuatro años, cuando la entonces ministra de Vivienda, Carmen Chacón dijo alto y claro que había que agilizar los desahucios. Lo dijo Carmen Chacón, en su calidad de entonces ministra, en un acto público en la sede del Consejo de la Juventud de España. En ese escenario anunció la creación de seis nuevos juzgados para “agilizar lo más posible” lo más posible lo desahucios y garantizar, dijo, los “derechos” de los propietarios.

Es lo que hay. El desahucio entonces no era el mayor pecado inhumano contra la sociedad. No había escraches, ni acosos. Es más, desde el Gobierno imperaba el derecho del propietario sobre el que no pagaba su hipoteca o su alquiler. Ahora, la degeneración de una nefasta praxis política ha originado incendios en domicilios de diputados, coacciones, amenazas e insultos.

Los llamados escraches. Un palabro que, por cierto, no está incluido en la Real Academia de la Lengua Española. La palabra escrache es de origen argentino y nació del “lunfardismo” escracho, que era una estafa, engañar con un billete de lotería. Lo del timo de la estampita pero en el Río de la Plata. Luego, con el paso del tiempo vino otra acepción, del verbo italiano “escrachar” que significa romper la cara. Pues eso, estafas y romper caras. En versión latina, escraches bolivarianos.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio